domingo, julio 21

Cemento vs Naturaleza

Hay una desilusión en la comuna 5.  23 árboles sacrificados por una plaza de cemento y un mural de Messi.

En el corazón de Buenos Aires, la Comuna 5, compuesta por los barrios de Almagro y Boedo, alberga a 178,116 personas en un área densamente poblada de 3,150 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, la vitalidad urbana aquí contrasta marcadamente con la falta de espacios verdes adecuados para sus residentes. Con solo tres plazas para una población tan extensa, la comunidad se enfrenta a un déficit crítico de áreas verdes que impacta directamente en la calidad de vida de sus habitantes.

La Lucha por los Espacios Verdes

Virginia Samar, Ruth García y Graciela Josevich, activistas y miembros del Consejo Consultivo de Áreas Verdes, han sido voces incansables en la lucha por preservar y expandir los espacios verdes en la Comuna 5. Según Virginia, la situación es clara: «La Comuna 5 es la que menos espacios verdes tiene, espacios verdes como nosotros lo decimos, ‘verdes de verdad’ con tierra absorbente y arbolado sano.» Esta declaración refleja la preocupación profunda por la escasez de áreas naturales dentro de la comunidad.

Uno de los ejemplos más desalentadores es la historia de la Plaza Pringles y Rocamora. Este proyecto, ganador en 2017 bajo el programa BA ELIGE, prometía transformar un terreno baldío en un espacio verde comunitario. Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no cumplió con su promesa de llevarlo a la legislatura en 2019, dejando a la comunidad en espera y a los activistas desilusionados, ya que el barrio de Almagro solo cuenta con un único parque que poco a poco está siendo cubierto por el cemento. Virginia comenta: “El Gobierno de la Ciudad boicotea a los consejos consultivos desde su inicio, trata de quitarnos la capacidad de decisión”, reflejando la frustración de ver cómo los presupuestos destinados a estos proyectos nunca se ejecutan.

Poda Indiscriminada y Sensibilización Ambiental

La poda indiscriminada es otro problema crítico. “Estamos perdiendo el arbolado público por la poda salvaje que hacen, la poda por corredores sin criterio alguno”, advierte Virginia Samar. “La arboleda es diversa; hay árboles que no es el momento de podarlos y los podan igual, y hay una naturalización de que se poda porque tapa la luminaria, porque le molesta al vecino, porque la rama está muy cerca del balcón. Al parecer, cualquier razón es suficiente. La poda es un daño al árbol, que a lo mejor en el momento no se lo ve, pero en el transcurso del tiempo los árboles se van deteriorando y terminan sacándolos”.

Graciela Josevich subraya la importancia de cambiar estos criterios: “Está muy naturalizado que hay que podar, nadie se pregunta por qué. Hay que valorar al árbol como ser vivo; no todo el mundo tiene en claro el tema del ser vivo, que son también las plantas y los árboles”. Ruth García agrega que la sensibilización por las plantas y árboles cuesta más que por los animales. “El arbolado público en buen estado, si bien no suple los espacios verdes, aumenta la calidad de vida, disminuye los sonidos molestos”.

Un caso indignante fue por un espacio verde en Constitución al 3300, un terreno baldío con 23 árboles registrados por la comisión que buscaban que ese terreno se convirtiese en una plaza. «Es una historia muy fuerte, lo siento como una herida para nosotros», dice Ruth. A pesar de una ley que permite usar terrenos baldíos como plazas de bolsillo, las autoridades decidieron talar los 23 árboles y reemplazarlos con cemento y un mural de Messi. «Fue como si nos mataran, una puñalada», lamenta Ruth, señalando que la desilusión fue tan grande que prefiere dejar el terreno baldío antes que verlo transformado en un espacio sin naturaleza.

A pesar de los desafíos, los activistas locales han logrado algunas victorias gracias a la movilización comunitaria. Graciela Josevich destaca: “En una oportunidad vimos un árbol que estaba marcado para ser extraído en la calle Constitución. Organizamos un abrazo al árbol y el Ingeniero Agrónomo Carlos Anaya, realizó una evaluación al árbol y determinó en una ficha técnica que estaba sano y, aunque no nos respondieron desde el Gobierno, el árbol no fue talado”. Estos actos de resistencia muestran el poder de la participación ciudadana y la importancia de defender los espacios verdes.

La comisión de espacios verdes presenta proyectos cada año con el fin de rescatar y promover las áreas verdes para el bien de los vecinos, pero a pesar de excitar un presupuesto estos proyectos nunca son ejecutados. «Nosotros seguimos remando», concluyó Virginia, «aunque el gobierno no nos dé importancia, la comunidad sigue firme en su compromiso por preservar y ampliar nuestros espacios verdes».