domingo, julio 21

La vocera de las catástrofes

 

Sibila Camps es periodista, escritora, docente y vive en Boedo. Su primera vocación fue danza clásica, que estudió en sus primeros años, pero cuando se dio cuenta que no iba a hacer su futuro, decidió buscar su destino en otra profesión que fue el periodismo. Es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y ese título le abrió las puertas a poder trabajar en el diario La Opinión.

Dentro de su carrera ha sido reconocida por varios premios como los otorgados por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). En esta entrevista relata toda su trayectoria. Como fueron sus años en el periodismo, cuando el país estaba en dictadura, su trabajo en el diario Clarín, donde tuvo sus mejores notas y cómo aprendió a cubrir uno de los temas más difíciles: las catástrofes.

Tintas de Boedo: ¿Por qué es periodista? ¿Cuál fue el interés que la llevó a elegir esta profesión?

Sibila Camps: No la elegí, fue de manera natural. Por un lado, estudié Letras, y mi papa era crítico musical en diferentes diarios, uno de ellos era La Opinión. Por lo tanto, cuando terminé la facultad surgió una vacante, en el área bibliográfica para hacer critica de libros y acepté, aunque no era el lugar donde soñaba con trabajar. A los pocos días me otorgaron una oportunidad en otras áreas como espectáculos y cultura. Aunque, en Clarín fue donde me hice periodista realmente, trabajé en el área Sociedad y tuve la oportunidad de salir a la calle.

TdB: ¿Cómo fueron sus primeros años de periodista, cuando Argentina estaba bajo un régimen dictatorial?

SB: En esa época me especializaba en música popular y danza en el diario La Opinión. La censura era muy fuerte, ya se habían exiliado un montón de músicos, cómo Mercedes Sosa y Horacio Guaraní. Sin embargo, empecé a conocer delos desaparecidos después de esa época, a fines del ´82, ´83, a pesar, de que sabía que desaparecían periodistas, no estaba en contacto con ellos. Sí, sentía el peso de la censura para escribir. Por ejemplo, me pasaba estar una tarde escribiendo una nota para que no me la rechacen o llegar a retirar la firma por si había un error de imprenta en la nota. Los últimos tiempos en La Opinión fueron muy malos hasta q cerró el diario. En democracia cuando volví a escribir, todavía, sentía el temor de que me iban a “agarrar” en una nota.

TdB: La temática que más cubrió es “Desastre y Emergencias” ¿En qué se desarrolla? ¿Por qué decidió enfocarse más tiempo en estos temas?

SB: En el ´83 me tocó cubrir un desastre de inundación en Misiones, yo no sabía por dónde comenzar, porque en un desastre todos los órdenes de la vida están trastocados. Tenés que ocuparte de todo: política, economía, hablar con las personas de lo psicológico, de temas penales, todo se relaciona. Por eso me atraen estas notas porque te permiten unir diferentes disciplinas. Un día me di cuenta que tenía un método, que lo aplicaba en cada desastre. Inventé una forma de cobertura y la utilizaba, especialmente, en cada inundación, que era lo que más cubría. Igualmente, realicé notas sobre caídas de aviones, siniestros viales o terremotos. Por último, me interesaba realizar esta temática porque me daba la posibilidad de trabajar con mayor libertad, ya que nadie sabía cómo trabajar estos temas.

TdB: Otras de los temas en los cuales se especializó fue en diversidad de género. ¿Cómo comenzó a realizar notas sobre esta temática?

SB: Inicié en enero del 2008. En ese momento trabajaba en Clarín y empecé a encontrarme con muchas noticias de homicidios de mujeres. Y observé que muchos como María Marta García Belsunce o Nora Dalmasso estaban en policiales, pero si sumábamos todas estas noticias se convertía en un problema social. Se me ocurrió hacer una nota y di con las fuentes más idóneas y allí tomé conciencia de lo que es la violencia de género, el femicidio y por último la trata de personas. El consumo de prostitución es cultural, porque no está prohibida, sino el lugar donde se realiza. Ese año me invitaron a estar en la red PAR (Periodistas de Argentina en Red, sexista). En el 2012 pude cubrir el juicio de Marita Verón. Este caso me llevó a poder escribir el libro “La Red”, que se publicó en el 2013.

TdB: ¿Cuál sería su mejor nota dentro de toda su trayectoria periodística?

SB: En 1998 encontré un cable de una agencia que indicaba que se estaba intentando evitar la demolición del cine del pueblo Colonia Suiza, que se encontraba a unos kilómetros de Colonia, Uruguay. Los habitantes del lugar habían realizado una colecta, rifas para que el cine continúe. La historia del pueblo la escribí a través del cine, donde en él no sólo se proyectaban películas, sino también era el lugar para presentar a las niñas en sociedad. Conocí la iglesia que se utilizaba para diferentes cultos, el museo del pueblo, los negocios. Por lo tanto, cuando se reinauguró pude volver para poder presenciar el momento con los vecinos del pueblo.

TdB: Usted ha escrito libros muy variados ¿Cuál le gustó más escribir?

SB: Mis libros son periodísticos o sobre catástrofes surgen de notas que he trabajado. “El sheriff”, es el que sentí que terminó siendo el más completo, con mayor trabajo de investigación. “La red”, fue el que tuvo mayor repercusión por el caso que se trató. En una época he escrito cuentos, pero no me atrae una novela de ficción. Siempre volqué mis necesidades de escritura en el periodismo.

TdB: Usted hace mucho tiempo que vive en Boedo, un barrio con mucha historia. ¿Cómo se siente viviendo en él? ¿Ha visto cambios en él?

SB: Hace 26 años que estoy en Boedo. Viví muchos años en Parques Patricios, y elegí seguir en la zona, por eso me mudé a Boedo. Me gusta mucho este barrio, tiene identidad, es tranquilo, es un barrio seguro. Me gustan sus casas que son cuidadas, pero no son ostentosa. Hay una filosofía de barrio que a uno la identifica, la fábrica de pastas, sus negocios, etc. Lo único que lamento es que no tenemos espacios verdes. La única plaza que hay a mí me queda lejos y está llena de cemento. Dentro de los espacios culturales no hice ninguna participación, tampoco busqué hacerla. Sí, mi hijo que es músico y realizó algunas representaciones dentro del barrio, por lo tanto, lo conozco como espectadora.