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Repavimentación en la Ciudad

El Gobierno porteño concluyó el “Plan Verano”. Las obras se realizaron en enero y febrero para reducir el impacto en la circulación.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires finalizó el “Plan Verano de Repavimentación”, un programa de mejoras viales que incluyó más de 200 cuadras distribuidas entre calles y avenidas estratégicas de las quince comunas. Las tareas se llevaron a cabo durante los meses de enero y febrero, aprovechando la merma en el flujo vehicular para minimizar las complicaciones en la movilidad de los vecinos.

El objetivo central del plan fue mejorar la circulación en las arterias más transitadas de la Ciudad y garantizar mayor seguridad vial. Para ello se realizaron repavimentaciones integrales, reemplazo de asfalto por hormigón en sectores con deformaciones, nivelaciones de carpeta y demarcaciones horizontales. Según explicaron desde el área de mantenimiento urbano, la elección de las cuadras a intervenir se definió en función del caudal vehicular diario y del estado de las calzadas, priorizando aquellas con mayor deterioro y relevancia en la conectividad entre barrios.

Entre las avenidas destacadas se encuentran Corrientes, Rivadavia, Córdoba y Juan B. Justo. En todos los casos, los trabajos permitieron recuperar la superficie de rodamiento, mejorar la durabilidad de las calzadas y ordenar el tránsito. La avenida Corrientes, en pleno Microcentro, fue una de las zonas que requirió intervención integral, con fresado de carpeta asfáltica, demolición de losas de hormigón dañadas, nivelación de base y nueva demarcación horizontal. En Flores, varias cuadras de la avenida Rivadavia fueron repavimentadas, una obra clave para quienes utilizan esta arteria como nexo entre Plaza de Mayo y los barrios del oeste porteño.

Otro punto neurálgico fue la avenida Juan B. Justo, donde se reemplazó el asfalto por hormigón para asegurar mayor resistencia en un corredor de uso intensivo. También se realizaron obras en la avenida Córdoba, habitual salida hacia la zona norte durante las horas pico. La magnitud de los trabajos implicó cortes parciales y totales en diferentes tramos, tanto de día como de noche, pero la planificación durante el verano permitió reducir las molestias en la circulación general.

El plan incluyó también calles secundarias y vías internas de gran importancia para la conectividad barrial. En Recoleta se realizaron tareas en French, con nivelación de la base y colocación de nueva carpeta asfáltica. En Belgrano, sobre Echeverría y en la zona de Ciudad Universitaria, se trabajó en la reparación de losas de hormigón. En Palermo se intervinieron varios tramos de la avenida del Libertador, mientras que en Villa Urquiza se hicieron mejoras sobre Triunvirato. En todos los casos, se aplicó la misma lógica de intervención: adecuar el tipo de material y la técnica utilizada según el nivel de desgaste y la demanda vehicular de cada sector.

El mantenimiento integral de la red vial porteña es considerado un factor clave no solo para agilizar la circulación sino también para garantizar condiciones de mayor seguridad. Los arreglos permiten disminuir los riesgos de accidentes provocados por deformaciones, baches o desniveles, y al mismo tiempo aseguran que el pavimento tenga una vida útil más prolongada. El uso de hormigón en avenidas de alto tránsito responde a la necesidad de soportar mejor la carga constante de vehículos, en especial del transporte público y el tránsito pesado.

De esta manera, la Ciudad de Buenos Aires concluye un nuevo ciclo de obras viales con impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos, quienes podrán circular por calzadas renovadas en puntos clave de la red vial metropolitana.

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