sábado, septiembre 24

“Roque”, un pedazo de Boedo

 

La esquina de Inclán y Quintino Bocayuva alberga uno de los lugares más emblemáticos de Boedo, el bodegón “Roque”. Conversamos con uno de sus socios, Gustavo Dilorenzo, para conocer un pedazo de historia del barrio.

Tintas de Boedo: Gustavo, contanos un poco de la historia del lugar.

Gustavo Di Lorenzo: Nace en 1906 cuando llegan de Italia los Di Lorenzo, que es mi familia. El padre de mi abuelo se llama Egidio Di Lorenzo, es el que realmente arma esa esquina que era fonda y almacén. Por Inclán se entraba a la fonda donde hacían comidas de olla. Pensá que Boedo en esa época era toda zona de quinta y se estaba construyendo, entonces había mucho obrero dando vuelta. Inclusive, la gente que levantó el Viejo Gasómetro iba a comer ahí a la esquina. Imagínate la historia que tiene ese lugar. Y después, por la esquina por Quintino Bocayuva ingresabas al almacén. Eso duró hasta el año 1920, y después se dedicaron al almacén, un local grande para la época. Imagínate que trabajaba toda la familia ahí y podían vivir.

TdB: ¿Y cómo surge “Roque”?

GD: La idea del restaurant fue algo que siempre tuve en mente. Tuve la suerte de tener a Ricardo Evangelista, amigo mío desde la infancia, casi un hermano que siempre dijimos que ya íbamos a tener la hora de armar un restaurant como “Roque” para el barrio porque nosotros dos somos del barrio. Mantener esa esquina tan representativa de la zona. Y qué mejor que hacerlo con un amigo como él. Lo hicimos y creo que lo hicimos muy bien porque hoy “Roque” es uno de los boliches que, si no es el más arraigado al barrio, pega en el palo.

TdB: ¿Cuál es el plato “imperdible” del local?

GD: Hay 2 platos estrella. El bife “Don Giglio” se hizo muy famoso porque salió en la tele que es una crema roquefort, aceitunas, que contrasta con la frescura que le da la rúcula y el parmesano sobre el bife y la crema que le da esa frescura que, a mi en particular, que la crema le saca a los platos y mas cuando hay carne. Ese contraste esta bueno. Pero después esta el “alfajor Don Roque”, que es el “top top”, la estrella, que son las milas de lomo con panceta y provoleta y lo pide la mayoría de la gente. Ahora, está cabeza a cabeza con el “Don Giglio”.

TdB: ¿Cómo surfearon la pandemia?

GD: La pandemia fue terrible. Porque no solo te afecta en lo económico, eso esta clarísimo. Nosotros estamos en una zona de Boedo que no es Corrientes y Pueyrredón que puede trabajar con delivery. Son barrios menos poblados, gracias a Dios porque mantiene ese encanto barrial que tiene “Roque”. Pero durante la pandemia no nos fue fácil. Fue tratar de abrir y mantener a la mayoría de los chicos trabajando para poder pagar. Y nosotros como dueños fuimos a pérdida de manera grave en muchas cosas. Pero bueno, ahora hubo como un renacer una vez que esta pandemia se levantó. Y es algo que no solo pasa en “Roque” sino en la gastronomía en general. El encierro afectó a la gente. Por eso, es muy común que la gente quiera salir y juntarse, y los restaurantes, y “Roque” en especial, son lugares que hoy desbordan.

TdB: ¿Quiénes asisten a “Roque”? ¿Tienen una clientela fija que es “fana” del lugar?

GD: “Roque” tiene una clientela que, a través de estos 10 años, son amigos. Nosotros somos muy arraigados a esa zona del barrio. Así que imagínate que también están nuestros amigos del barrio que vienen a comer. Pero también mucha gente que se hizo amigos de nosotros en esta década. Primero, siendo clientes y después, charla va charla viene, se sienten cómodos con nosotros. Este tipo de lugares tienen magia. Es la magia que tiene “Roque” . Es muchísimo mas que un restaurant. Es un pedazo de barrio donde la gente le gusta ir porque se siente eso. El arraigo y la pertenencia de un boliche de tantos años con el barrio donde nació. Prácticamente nació el barrio con sus quintas, y nació “Roque” al mismo tiempo. Crecieron juntos. Por eso, es mucha la gente que es habitué.

TdB: ¿Aceptas hinchas de Huracán?

GD: Por supuesto. Dentro de los habitués hay mucha gente del Globito. No tengo motivos para no aceptarlos. Es un restaurant, no es un estadio de fútbol, aunque claramente es un boliche muy identificado con San Lorenzo por su cercanía a Avenida La Plata, porque nosotros somos todos hinchas de San Lorenzo y porque al mediodía, cuando estamos mas tranquilos, generalmente es una subsede del club. Uno lo dice con orgullo porque quiero muchísimo a San Lorenzo, es parte de mi vida y que “Roque” sea un lugar donde se lo piense y se lo trate de mejorar, me llena de orgullo eso.

TdB: A esta altura, ¿Consideras a “Roque” un lugar de trabajo?

GD: Lo que pasa que yo no puedo identificarlo como un lugar de trabajo porque la verdad que yo me crie ahí adentro, desde que era una almacén. Y en realidad, lo es, es un lugar de trabajo donde el ritmo y trajín a veces es terrible. Pero “Roque” transciende lo que es la parte laboral sino que es parte del horizonte de cada día. Despertarse, esa esquina, tantos años, tanta historia. Imagínate que era de mi bisabuelo, una familia que nació y se murió ahí, y luego continuaron pasando generaciones. No lo puedo ver como trabajo, sin contar que disfruto estar ahí. Ya el estar me genera un disfrute inmenso. Y después súmale que logramos transformarlo con el tiempo en un lugar de reunión con amigos. Es parte de la vida de uno, transciende lo laboral.