
En el Espacio Cultural Julián Centeya situado en Av. San Juan N° 3255, se ofrecieron talleres de manera virtual a través de la plataforma Zoom durante todo el año.
Entre ellos podemos encontrar talleres de teatro para todas las edades, talleres de danza y de percusión, los que tuvieron su cierre el mes pasado.
TdB entrevistó a la profesora María Trombetta, quien tiene a su cargo el taller de teatro para niños y niñas y también el de teatro para adolescentes. Nos contó cómo fue el trabajo en la virtualidad y cómo cerraron el año.
A partir de las medidas de aislamiento a través del Ministerio de Cultura del gobierno porteño, se organizó el taller de teatro primero para niños y niñas, que tuvo una gran convocatoria, entre 20 y 25 niños y niñas durante todo el año.
“Si bien el teatro es un arte que requiere de la presencialidad, logramos trabajar, jugar y explorar las posibilidades que brindaba la plataforma de Zoom, se incluyeron modalidades inéditas hasta el momento como trabajar cada uno desde su casa”, dijo en un principio la profesora a este medio digital del barrio de Boedo.
Para el cierre del año en el taller para niños y niñas, trabajaron a partir del cuento “Cuando en Millán llovieron sombreros” de Gianni Rodari. “No con la idea de representarlo sino que mi objetivo fue que procesen la historia, vean los roles y logren producir algo nuevo y diferente desde el estímulo que era el cuento”, amplió Trombetta.
En el caso de los adolescentes, se combinaron algunos ejercicios estrictamente teatrales como los de las clases cuando son presenciales con otro tipo de propuestas. María les proponía alguna consigna para que ellos la trabajaran entre semana y la enviaran para luego compartirla con el grupo en el encuentro siguiente.
Así trabajaron producciones en formatos audiovisuales, o textos escritos por ellos. Así fue que para el cierre del año crearon un poema colectivo.
“La idea era que registraran su momento actual, cómo transitaban el aislamiento, me interesaba que ellos pudieran reflexionar lo que les estaba pasando y volcarlo en una producción artística”, continuó la docente del centro cultural.
Los talleres tuvieron una muy buena recepción por los vecinos y vecinas del barrio, pero también debido a su difusión y gratuidad se sumaron niños, niñas y adolescentes de otros barrios.
El balance del año es positivo pese al aislamiento, ya que los niños, niñas y adolescentes tuvieron la posibilidad de expresarse artísticamente con el acompañamiento de los docentes que permitieron estas clases de expresión en un momento tan complicado como el que nos toca vivir con la pandemia por la COVID-19.
“Adaptando los contenidos y las formas se trabajó muy bien y cada niño y niña pudo explorar satisfactoriamente los contenidos que cada año damos en el taller”, finalizó la conversación con TbB la profesora María.
Para el próximo año los talleres continuarán. Si bien por el momento no se sabe con certeza la modalidad en los que se van a dictar, el Espacio Cultural Julián Centeya y la profesora María Trombeta seguirán ofreciendo un espacio para la creación artística colectiva y comunitaria.
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