
En el marco de la conmemoración por los 50 años del último Golpe Cívico-Militar, San Lorenzo llevó adelante un acto de memoria en el Nuevo Gasómetro junto a los familiares de Osvaldo Balbi, José Orlando, Carlos Horacio Vivas y Luis Zukerfeld.
El club presentó un emotivo registro audiovisual (disponible en su cuenta oficial de Instagram: @sanlorenzo) donde, a través de los testimonios de sus hijos, hermanos y nietos, se reconstruyen las historias de estos cuatro hinchas y socios secuestrados durante la dictadura, uniendo sus recuerdos en la tribuna, el lugar donde compartieron su pasión.
Carolina Balbi recordó a su padre, Osvaldo, como un hombre que amaba los colores azul y rojo y que plasmó ese sentimiento en libros de poemas dedicados a su barrio y a su gente. «A él se lo llevaron en 1978 de nuestra casa», relató Carolina, destacando que más allá del fútbol, su padre les transmitió un profundo amor por la humanidad y la importancia de la unión colectiva.
La infancia y la adolescencia en la esquina de San Juan y Boedo marcaron la vida de José Orlando. Su hermano, Gustavo, lo recordó como un hincha de toda la vida, cuya historia estuvo ligada inseparablemente al Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Gustavo rememoró con precisión el carnet de cuero con la foto de José y aquel sentimiento de pérdida que significó el cierre del estadio histórico, pero sobre todo resaltó la valentía de su hermano al buscar «un mundo mejor».
Por su parte, Blanca Vivas trajo al presente la pasión artesanal de su hermano Carlos. Recordó las tardes compartidas cortando papelitos de diarios y revistas en bolsitas para recibir al equipo y los juegos en el patio de su casa, donde Carlos imitaba a su ídolo: «Actuaba de Buttice, yo le tiraba la pelota y él decía: ‘¡Vuela Buttice!'». Para Blanca, volver al club es una forma de reencontrarse con él, compartiendo hoy las alegrías y sufrimientos que dicta el resultado de San Lorenzo.
Finalmente, Laura Zukerfeld brindó un testimonio sobre la esperanza y el legado de su abuelo Luis. Relató cómo su bisabuela Sara mantuvo durante años, en cada almuerzo familiar, un lugar vacío con plato y cubiertos esperando su regreso. Aunque ese día nunca llegó y su abuela vivió cien años sosteniendo esa espera, Laura destacó que la herencia más grande de Luis no fue un trofeo, sino una forma de ver el mundo: «Tengo la tranquilidad de que yo pienso como él y de que siempre me va a acompañar; siempre va a estar su manera de entender que la pasión y el amor son lo más importante».
Este acto concluyó con un grito de «presente» que recorrió la tribuna, reafirmando el compromiso de la institución con la Memoria, la Verdad y la Justicia. Al nombrar a Osvaldo, José, Carlos y Luis, San Lorenzo no solo honra a sus socios desaparecidos, sino que integra sus historias para siempre en el patrimonio emocional del pueblo azulgrana.
