
La guía del locro para este feriado.
Llegan los primeros fríos fuertes del año y el 1° de mayo nos invita a recuperar las tradiciones más ricas. Aunque Buenos Aires tiene una oferta inmensa de cocina regional, para los vecinos de la Comuna 5 no hace falta irse muy lejos: Boedo se consolida como uno de los grandes refugios de la tradición criolla, liderando un mapa gastronómico que recorre desde el microcentro hasta los bordes de la capital.
El orgullo del barrio: Pan y Teatro
En una esquina emblemática de Boedo, Pan y Teatro se ha consolidado como un refugio de la cocina cuyana en Buenos Aires. Fundado hace más de 30 años por la familia Marín, este restaurante ofrece una experiencia gastronómica auténtica, con platos caseros elaborados con ingredientes frescos traídos directamente desde Mendoza.
Su menú destaca especialidades como el cordero a la masa, el pastel mendocino de papa y carne, las empanadas de carne y humita, y la lasaña casera con salsa de tomate fresco y aceitunas. El ambiente cálido y hogareño, con música de piano en vivo y una decoración rústica con muebles de madera y piezas de telar, invita a los comensales a disfrutar de una velada íntima y acogedora. Además, ofrecen dulces artesanales como el zapallo en almíbar y el dulce de alcayota (yute), elaborados con productos de estación. Es una parada obligada para quienes buscan saborear la auténtica cocina regional argentina en un entorno que combina arte, tradición y hospitalidad.
Dónde: Las Casas 4095, Boedo.
Otros puntos imperdibles para el «locrero»
Raíces Cocina Casera: acá la tradición se celebra con cucharón en mano: empanadas jugosas, guisos bien criollos, milanesas XL y flanes caseros que abrazan el alma. Pero si hay un plato que se lleva todos los aplausos, ese es el locro. Según la prestigiosa guía Time Out, es de los mejores de Buenos Aires, y no es para menos: cada cucharada cuenta una historia de campo, fuego lento y cocina con memoria.
Dónde: Crisólogo Larralde 3995, Saavedra.
La Aguada: ubicado en el corazón de Recoleta, es un restaurante que rinde homenaje a la cocina regional del noroeste argentino. Con una ambientación cálida y detalles que evocan la tradición, ofrece una experiencia auténtica. Su menú destaca por platos emblemáticos como el locro, la humita en olla, el guiso de mondongo y la carbonada, todos preparados con recetas caseras. Las empanadas tucumanas y los tamales son imperdibles, y para el postre, el quesillo con dulce de cayote y el arroz con leche cierran una comida perfecta con precios accesibles.
Dónde: Billinghurst 1862, Recoleta.
El Hornero de San Telmo: el locro nunca falta en este local al paso y take away ubicado en el icónico Mercado de San Telmo, frente a la histórica casa de Esteban de Luca. La cazuela es un monumento a la abundancia: maíz blanco, poroto pallar, tripa gorda, panceta, chorizo criollo y colorado, pechito de cerdo y calabaza. Es un plato «solidario», pensado para que siempre alcance para uno más. Su carta se completa con humitas en chala, tamales y un arroz con leche que te devuelve a la infancia.
Dónde: Av. Carlos Calvo 455, locales 88 y 89, San Telmo.
El Imperfecto: su cocina es íntegramente a leña y en horno de barro, aportando un sabor ahumado único. El menú es una oda al norte: empanadas salteñas, tamales de charqui y humita con queso brie. El dato romántico: los dueños, Diego y Emilia, usaron la plata de su casamiento para abrir este sueño de masa, horno y comino. Solo abren de miércoles a domingo, así que conviene ir con tiempo.
Dónde: Gascón 1417, Palermo.
La Querencia: con casi dos décadas de especialización en cocina autóctona, esta esquina de Recoleta ofrece un locro potente a base de ternera y cerdo. Su carta es un viaje por las provincias: mondongo a la criolla, tamal norteño y un pastel de papas que incluye morrones y aceitunas verdes al estilo tradicional. Para el postre, los pastelitos de batata o membrillo son el acompañamiento obligatorio del café.
Dónde: Junín 1314, Recoleta.
Molino Norteño: «Empanadas tan jugosas que se comen con paraguas», advierte Gustavo Tapia, quien trajo desde Salta los sabores de su pueblo natal. Desde 2016, este lugar es un santuario de la identidad salteña: locro, humitas, tamales y empanadas cortadas a cuchillo con pimentón y comino. Todo se sirve con «yasgua» (salsa picante de tomate y ají) y se puede acompañar con bebidas típicas de la región, como si estuvieras en los Valles Calchaquíes.
Dónde: Cnel. Apolinario Figueroa 101, Villa Crespo.
Boedo tiene la suerte de contar con un rincón como Pan y Teatro para resolver el antojo sin cruzar la avenida, pero la ciudad es grande y las recetas varían según quién maneje el cucharón. Cada uno de estos puntos tiene su mística, su punto de picante y sus mañas. El mapa ya lo tenés; ahora solo queda ver qué olla te queda más cerca o cuál te genera la curiosidad suficiente para salir del barrio.
Redactora de www.tintasdeboedo.com.ar
