
Las casualidades no existen. Días después de las fuertes y polémicas declaraciones de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, hacia los docentes, la legislatura votó la Ley de Integridad Pública que establece los principios y deberes éticos que deben cumplir los funcionarios.
Entre ellos se encuentra el Principio de Integridad, que define: actuar de buena fe, con rectitud, prudencia y honradez, defendiendo los intereses del Estado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debiendo promover la vocación de servicio, la integridad, la imparcialidad, la confianza mutua, la solidaridad, la dedicación al trabajo y el respeto a las personas
Soledad Acuña ¿cumple con la Ley de Integridad Pública recientemente sancionada? Por si o por no, es la señalada. ¿Qué fue lo que dijo y que generó tanto revuelo en la ciudad?
Aquí un repaso por las principales declaraciones vertidas durante una charla por videoconferencia organizada por el diputado de Vamos Juntos, Fernando Iglesias:
- “El perfil de los estudiantes cada vez va teniendo un sesgo más claro. Son personas cada vez más grandes de edad que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras”.
- “La raíz de lo sobre ideologizado y de la militancia política en las aulas está en la formación docente, la raíz está en lo que se define como perfil de un docente en un instituto de formación docente”.
- “Hasta la pandemia, las familias no sabían lo que pasaba en el aula cuando el docente cerraba la puerta”.
- “La virtualidad, lo que hizo, fue que las familias empezaran a ver lo que pasa con la educación de sus hijos”.
Luego de este último comentario les pidió a las familias de la ciudad que “hagan las denuncias” de los casos de bajada de línea en el aula para, según la ministra, intervenir y trabajar con la conducción y docentes.
Los gremios están que trinan y denuncian el rechazo que provocaron estas apreciaciones entre los docentes. “Fue un ataque brutal. Es muy grave lo que dice en contra las maestras. Dice que las que estudiamos el magisterio somos grandes y unas fracasadas porque no elegimos otras carreras. Dice que no tenemos capital cultural porque pertenecemos a clases bajas, es muy grave”, respondió Angélica Graciano, secretaria general de la Unión de los Trabajadores de la Educación (UTE).
También el secretario gremial de la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera), Eduardo López, criticó los dichos de la ministra y consideró: “Hablan como gerentes de una comunidad educativa que maltratan, espían y persiguen desde hace 13 años y que odian por no poder doblegar”.
Lo cierto es que Acuña está siendo señalada y el gobierno porteño, por ahora, la mantiene.
Por de pronto, en la sesión en que se votó la Ley de Integridad Pública, la legisladora María Bielli le espetó: “Nada de esto cumple Soledad Acuña cuando en el ejercicio de su función realiza las repudiables declaraciones cargadas de prejuicios y discriminaciones sobre los estudiantes de formación docente, sobre los docentes en funciones y sobre los institutos de formación docente de nuestra ciudad. Y realiza estas declaraciones no en cualquier momento, sino en el momento más difícil del sistema educativo en estos últimos veinte años, luego de nueves meses donde los docentes estuvieron batallando contra una pandemia tratando de garantizar el hecho educativo. Primó el compromiso para garantizar el derecho social a la educación”.
Ph: Analia Garelli – Télam.-
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