
Sebastián Deus es Director de Cine. Su profesión lo llevó a convertirse en uno de los creadores del documental «TV Utopía», un film que relata la historia del Canal 4 Utopía, una experiencia de televisión ejecutada por los vecinos y vecinas del barrio de Caballito. Visto desde acá, un ejercicio de verdadera democracia comunicacional y comunitaria. Charlamos con Sebastian para conocer más en profundidad la experiencia.
Tintas de Boedo: ¿Cómo surgió la idea de filmar un documental sobre Canal 4 Utopía?
Sebastián Deus: Participé en el canal en los últimos tres años y a partir de una entrevista que le hice a Fabián Moyano, uno de los creadores del canal, entre los dos coincidimos en querer realizar el documental. Eso quedó en el tiempo, el canal luego desapareció, y un día sentí la necesidad de rescatar del baúl de los recuerdos la memoria del canal. Me di cuenta en la reconstrucción del archivo audiovisual que en esas imágenes estaba plasmada la Argentina de los años noventa desde la óptica de los vecinos que filmaban los hechos. Y eso me pareció interesante para verlo más de una década después, como por ejemplo, las marchas de los jubilados y la carpa docente en la era menemista.
TdB: Sebastián, ¿cuál crees que la parte distintiva de la experiencia?
SD: Fue algo revolucionario, fue la apertura a los vecinos y vecinas del barrio. La gente se apropió del canal. Había programas realizados por el ferretero del barrio, el diariero colaboraba, el videoclub ayudaba con las videocaseteras, el service electrónico arreglaba las cosas. La idea era que cualquier vecino podía ejercer la comunicación sin necesidad de la mediación de un profesional; era enseñarle a manejar la cámara y que vaya a hacer una nota a los jubilados, por ejemplo. Y después, como no había una línea política definida, el que salía a hacer la nota le imprimía su propia visión de los hechos. Una experiencia única.
TdB: ¿Cómo era la gestión del canal?
SD: Se hacían asambleas con los vecinos y se decidía la grilla de programación y el contenido de los noticieros. Se trataba de arribar a un consenso, que era la que definía la estructura global del canal, porque a la hora de hacer un programa no consultabas qué temas ibas a tocar. Yo decidía sobre lo que quería hablar. La premisa fundamental era respetar al televidente, algo que siempre me decían. Uno tiene el micrófono y tiene más poder del que llama por teléfono. Entonces, no podés contestarle durante 20 minutos a alguien con el que hablaste por teléfono 2 minutos. Eso no es igualitario. Pasaba que había discusiones y llamaba gente insultando, estando de acuerdo o teniendo otra posición. No es que estaban todos de acuerdo con lo que decía el que miraba a la cámara.
Somos un medio de comunicación social del barrio de Boedo comprometido con la construcción de un periodismo local serio y ligado a los intereses de la comunidad vecinal.
