sábado, enero 31

Almagro proyecta su memoria

Hasta Trilce será sede de la Semana del Cine Recuperado.

 

 

En el corazón de Almagro, donde las avenidas guardan capas superpuestas de historia cultural, política y barrial, el espacio cultural Hasta Trilce volverá a convertirse en una pantalla abierta a la memoria. Ubicado en la esquina de Maza e Hipólito Yrigoyen, el mítico centro cultural será una de las sedes de la segunda edición de la Semana del Cine Recuperado Más allá del Olvido (MADO), que se desarrollará del 14 al 20 de enero en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires.

La iniciativa, organizada por el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, Filmoteca Buenos Aires y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), propone una semana intensa de proyecciones, mesas de debate y encuentros dedicados a una tarea tan silenciosa como imprescindible: la recuperación, preservación y circulación del patrimonio audiovisual que ha quedado fuera de los circuitos tradicionales de exhibición.

Que Hasta Trilce forme parte de esta red no es casual. El espacio, con una fuerte impronta independiente y barrial, se ha consolidado como un punto de referencia para la cultura alternativa porteña, en diálogo permanente con la tradición artística de Almagro. En ese cruce entre militancia cultural, experimentación estética y memoria colectiva, MADO encuentra un territorio fértil para desplegar su propuesta.

Cine contra el olvido

“La segunda edición de la Semana del Cine Recuperado MADO nos encuentra consolidando una práctica que nació como apuesta y se ha convertido en compromiso”, señalan desde la organización. Lejos de pensar el evento como un simple festival, MADO se presenta como la expresión visible de un trabajo sostenido durante todo el año: investigar, catalogar, restaurar y, sobre todo, volver a poner en circulación imágenes que el tiempo, el descuido o las políticas culturales relegaron al margen.

Cada película proyectada es el resultado de meses —y a veces años— de gestiones, negociaciones con archivos, diálogos con familias que conservan rollos olvidados, reconstrucciones históricas y desafíos técnicos para exhibir materiales en múltiples formatos. Tal como expone un texto curatorial del MALBA firmado por Paula Félix-Didier, el éxito de la primera edición confirmó una intuición clave: existe un interés real, transversal y creciente por estas imágenes recuperadas, no sólo entre especialistas o cinéfilos, sino también entre públicos jóvenes que encuentran en el cine fragmentos vivos de memoria social.

Una mirada desde el Sur

Uno de los ejes centrales de esta edición es la ampliación del mapa geográfico. La programación conecta experiencias de preservación audiovisual de países como India, Brasil, Perú, Chile, Uruguay y Estados Unidos, y traza un recorrido profundo por distintas regiones argentinas: Tucumán, Santa Fe, Córdoba, La Plata, Avellaneda y Buenos Aires. En ese recorrido, MADO insiste en una idea clave: la memoria cinematográfica nacional no se concentra en una sola ciudad ni en una única institución.

El festival propone, además, una convivencia deliberada entre materiales diversos: restauraciones digitales de alta calidad técnica, copias analógicas frágiles, películas consagradas y obras casi desconocidas. Esta diversidad no es un accidente, sino una posición política. Para MADO, la llamada “imperfección” técnica de muchos materiales latinoamericanos no es un defecto a corregir, sino una huella de las condiciones reales en las que ese cine fue producido, circuló y logró sobrevivir.

Desde una perspectiva situada en el Sur Global, el festival prioriza el acceso por sobre la perfección. Prefiere exhibir una copia rayada antes que mantenerla invisible, y entiende al archivo no solo como un espacio técnico, sino como un entramado de vínculos humanos, afectivos y comunitarios que sostienen la memoria colectiva.

Almagro como escenario

En ese contexto, la sede de Hasta Trilce adquiere un valor simbólico particular. Almagro, barrio de poetas, teatros independientes y centros culturales autogestionados, se convierte así en una extensión natural de esta apuesta por el cine que resiste. El martes 20 de enero, el espacio albergará dos funciones especiales: a las 19 horas, una película sorpresa, y a las 21 horas la proyección en 35 mm de 30 segundos de amor (1947), de Luis Mottura, un cierre que dialoga directamente con el espíritu del festival.

Junto a Hasta Trilce, las otras sedes serán el MALBA (Figueroa Alcorta 3415) y el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (Caffarena 51), donde se desplegará una programación extensa que incluye cine latinoamericano, asiático, experimental, documental, cine universitario y funciones con música en vivo.

Una semana para mirar de nuevo

MADO no sólo invita a ver películas: propone una experiencia de reflexión. Cada proyección funciona como una conversación con el pasado que ilumina el presente y abre preguntas sobre qué memorias se preservan, cuáles quedan fuera y quiénes deciden esos criterios. En tiempos de consumo acelerado y obsolescencia constante, la Semana del Cine Recuperado se afirma como una celebración, pero también como un compromiso renovado con las imágenes que insisten en no desaparecer.

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