miércoles, abril 22

Buenos Aires prohíbe la pirotecnia de estruendo

A través de una nueva normativa, la Ciudad se declaró «zona calma». 

 

La Ciudad de Buenos Aires encara las celebraciones de Navidad y Año Nuevo con un cambio de paradigma en sus políticas de convivencia. El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció la prohibición total del uso de pirotecnia con «efecto audible» en todo el territorio porteño. La medida, que transforma a la Capital Federal en una «zona calma», no es solo una disposición estacional para las fiestas, sino una política de Estado que busca proteger la salud pública, el bienestar de los animales y la preservación del ambiente en cada uno de los barrios porteños.

Esta histórica determinación surge como respuesta a un pedido recurrente que los vecinos han manifestado en las reuniones comunales. Según explicó el Jefe de Gobierno, la pirotecnia sonora genera consecuencias severas en los sectores más vulnerables. Las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), los adultos mayores y los bebés sufren cuadros de estrés, ansiedad y desorientación debido a la hipersensibilidad auditiva. A esto se suma el daño colateral al ecosistema urbano: el estallido de artículos pirotécnicos provoca desde paros cardíacos en aves hasta huidas desesperadas y accidentes en animales domésticos.

La nueva reglamentación representa una expansión sin precedentes de las políticas ambientales. Hasta hace poco, una resolución del año 2020 limitaba la restricción sonora a un radio de 100 metros alrededor de puntos críticos como hospitales y reservas ecológicas (Costanera Sur, Norte y Lago Lugano). Sin embargo, bajo la actual gestión, la Agencia de Protección Ambiental (APRA) adecuó la normativa para eliminar estas excepciones territoriales. Hoy, el derecho a un ambiente sano, tal como lo establece el artículo 26 de la Constitución de la Ciudad, se extiende a toda la jurisdicción porteña como un patrimonio común de sus habitantes.

En el ámbito de la seguridad, la restricción también es total. La Subsecretaría de Seguridad en Eventos Masivos y Deportivos, liderada por Juan Manuel Castrilli, ratificó que la prohibición de artefactos capaces de producir estruendo rige para todo espectáculo o diversión pública. Amparada en la Ley N° 6.684 y el Decreto N° 247/2025, la medida alcanza a recitales, partidos de fútbol y cualquier evento que reúna grandes multitudes. La normativa es clara: se prioriza la tranquilidad y la salud por sobre los efectos sonoros que superen los rangos aceptables de decibeles.

Un detalle técnico fundamental es la retroactividad administrativa de la medida. En virtud del artículo 2° del DNU N° 1510/GCABA/97, la prohibición rige incluso para aquellos espectáculos que ya contaran con autorizaciones previas otorgadas por autoridades competentes. El Ministerio de Seguridad tiene la potestad de ajustar estos permisos en favor del orden público y la seguridad de los ciudadanos. Por lo tanto, las entidades organizadoras y empresas de pirotecnia son responsables directas de cumplir con estos nuevos estándares, permitiéndose únicamente el uso de señales de auxilio o elementos destinados exclusivamente a las Fuerzas de Seguridad y Defensa Civil.

El cumplimiento de esta norma será supervisado mediante controles estrictos en toda la Ciudad. Los responsables de seguridad de cada evento masivo deben garantizar que no se utilicen explosivos ruidosos, fomentando en su lugar alternativas lumínicas o de bajo impacto sonoro. De esta manera, Buenos Aires se alinea con las principales metrópolis globales que buscan reducir la contaminación acústica y fomentar festividades más empáticas. El objetivo final es consolidar una identidad festiva basada en el respeto mutuo, donde el festejo de unos no signifique el malestar de otros.

Con esta iniciativa, el Gobierno porteño reafirma que el ambiente y la salud son derechos innegociables. El llamado a la comunidad para esta Navidad y Año Nuevo es celebrar con conciencia y responsabilidad social. Al eliminar el estruendo del espacio público, la Ciudad garantiza que todos los vecinos, sin distinción, puedan disfrutar de las festividades en un clima de verdadera armonía, paz y convivencia urbana.

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