lunes, junio 17

“Un baile donde se ponen emociones”

Los martes a la noche invitan a bailar. Entre clases de tango y milongas con música en vivo, el centro cultural “Sigue la Polilla” recibe a vecinos de Boedo, y todos aquellos que desean unirse a compartir una noche única.

A partir de las 21 horas sobre Castro Barros 874, Rosario y Axel inician las clases de tango, ahí se suman públicos de todas las edades, vecinos del barrio o de otras zonas. Y a las 22 horas inician las milongas con buena música en vivo, que va integrando a todos los que están en el lugar.

El espacio para los bailes se encuentra al fondo del lugar, hay una pista cuadrada, con luces blancas y rojas, adornos colgando del techo. Las personas al llegar colocan sus bolsos y abrigos en cualquier silla del espacio y proceden a organizar una rueda observando en el medio la explicación de Rosario y Axel. 

“Es un espacio alucinante para las clases de tango y las milongas, genera una intimidad para bailar, charlar, es un lugar donde se ponen emociones, donde no se baila a partir de estructuras, sino a partir de convenciones que llevan a que la persona pueda tener un espacio creativo”, expresa Axel. Al ser un espacio sin tantas estructuras, no tiene una vestimenta obligatoria para participar: “Es inclusiva, a la gorra, abierta y la idea es que cada uno se sienta cómodo en el espacio”.

Durante las clases, hacen pequeñas instancias de pausa en donde ponen en común dudas acerca de la técnica de los pasos aprendidos y como mejorarla. Después de aclararlas, se explican nuevos pasos para la próxima tonada, proceden a colocar la música y continúan bailando.

Cuando comienza la milonga se van sumando a la pista personas que ya estaban en el lugar tomando o bebiendo algo, conversan con otras que están a un lado y se van juntando en la pista para bailar. 

“Lo que tiene la milonga es que es un baile muy social, solidario, donde puedes cruzarte gente conocida o, por ahí, se conocen a través de compartir un baile”, comenta Rosario sobre la instancia de milongas. A su vez, remarca que “las clases de tango y las milongas son instancias distintas, porque algunos solo vienen a las clases y otros a las milongas, pero siempre hay un momento donde terminan interactuando todos entre todos, la idea es pasarla bien”.

Es una danza de comunicación”, menciona Axel. Después de las clases y las milongas suele haber una instancia donde las personas se ponen a charlar, comparten un trago, interactúan un poco más en alguna mesa, en la barra o incluso en las afueras del lugar. 

“Se arman las tertulias, conversás de cómo está el otro, compartir si la está pasando bien o mal, qué pasa a la hora de bailar; porque lo que sucede es que a la hora de bailar uno pone sus emociones en ese lugar”. 

El atractivo del baile en “Sigue la Polilla” es que no importa qué tanto sabes o no de baile, o si tienes alguien conocido para bailar o vienes por primera vez. Es una instancia donde lo único que importa es pasarla bien, salirse del cotidiano, expresar emociones. Es ese pequeño espacio donde desconectarse y fluir con el baile.

Más información:

“Sigue la Polilla”, centro de resistencia cultural: Castro Barros 874. Las milongas aparecen con el nombre de @rio.de.tango en Instagram. Los martes se dan las clases de tango a las 21 y milongas a las 22, a la gorra.

Nota y foto: Hilary Rodríguez.