
Un confuso episodio en una vivienda ocupada del barrio de Almagro terminó con un detenido y un principio de incendio.
Por la mañana del jueves, un principio de incendio alteró la tranquilidad de la cuadra de Guardia Vieja al 4300, en el barrio porteño de Almagro, cuando una discusión entre dos ocupantes de una casa tomada derivó en un episodio violento que casi termina en tragedia. Según relataron testigos, tras una fuerte pelea uno de los involucrados prendió fuego la puerta del inmueble, lo que generó alarma entre los habitantes y obligó a la intervención de vecinos, bomberos y la Policía de la Ciudad.
La propiedad, una antigua construcción de planta baja y dos pisos donde conviven actualmente cuatro familias, se vio envuelta en humo cuando las llamas comenzaron a propagarse sobre la fachada. La rápida reacción de quienes estaban en el lugar resultó crucial: con baldes de agua lograron contener el fuego hasta que llegaron los bomberos, quienes luego aseguraron la zona. Mientras tanto, el tránsito debió ser interrumpido y permaneció cortado durante varias horas, lo que provocó demoras y complicaciones para quienes circulaban por la zona.
De acuerdo con las primeras informaciones oficiales, la secuencia se originó cuando un hombre ingresó a uno de los departamentos de la casa y discutió violentamente con el morador. Como represalia, habría incendiado la puerta con el fin de intimidarlo y obligarlo a marcharse. Poco después, la Policía detuvo al presunto agresor, un ciudadano peruano de 51 años que fue trasladado a la Central de Identificación (OCI). La causa quedó caratulada como “lesiones, incendio y amenazas” y será analizada en las próximas 48 horas por la Unidad de Flagrancia Oeste, a cargo del fiscal Gradella.
La historia no se agota en el hecho puntual. El detenido acumula un largo prontuario: en junio último había sido investigado por amenazas coactivas y tenencia de estupefacientes, en 2020 enfrentó una causa por “incendio y otros estragos” y en 2015 fue condenado a tres años de prisión por tenencia ilegal de drogas por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras tanto, el episodio desató un cruce de acusaciones entre quienes habitan la propiedad. El hermano del hombre detenido, que también vive en el inmueble, habló con la prensa y aseguró que la vivienda “es de su hermano”, aunque fuentes oficiales la describen como una casa tomada y subalquilada. Según su versión, el inquilino con quien se produjo la pelea se dedica a vender drogas y había intentado quedarse con el control del lugar. “Mi hermano alquiló una pieza en el frente, pero después descubrimos que este tipo es un estafador y vende tusi y otras drogas. Lo único que queríamos era que se fuera, porque estaba planeando desalojarlo y quedarse con la casa”. Además, sobre el inicio del fuego, dijo que su hermano originó el fuego “para intimidarlo, para que se vaya de la casa”.
El testimonio agregó más tensión a la escena, aunque la Policía aclaró que durante el operativo no se encontraron drogas en poder del acusado, por lo que no se sumaron cargos vinculados al narcotráfico. La situación se volvió aún más confusa cuando el otro ocupante, señalado como supuesto dealer por el hermano del detenido, salió a la calle y pidió a los periodistas que no lo filmaran. Antes de retirarse con una mujer y un bebé en brazos, quien debió ser asistido por personal del SAME por síntomas leves de inhalación de humo, acusó en cambio a sus vecinos de ser ellos quienes se dedicaban a la venta de estupefacientes.
Por ahora, la vivienda permanece bajo custodia policial, pero el trasfondo del conflicto parece lejos de resolverse. Las contradicciones entre las versiones, los antecedentes del detenido y la convivencia tensa en una propiedad ocupada y subalquilada muestran un escenario complejo que se arrastra desde hace tiempo.
El episodio, más allá de sus protagonistas directos, vuelve a poner en evidencia la problemática de las casas tomadas en la Ciudad de Buenos Aires, donde los conflictos de convivencia, las disputas por la posesión y, en algunos casos, la sospecha de actividades ilegales se combinan generando situaciones riesgosas. Esta vez la tragedia fue evitada gracias a la reacción de los vecinos, pero la sensación general es que puede volver a pasar en cualquier momento.
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