
Se fugó a Europa.
Boedo vuelve a estar en el centro de la noticia por un hecho insólito y preocupante que involucra a una maestra jardinera del barrio. Julieta Yasmín Gasse, de 32 años, docente del jardín de infantes N° 4 del distrito 6, está bajo investigación tras haber realizado 105 transacciones fraudulentas con tarjetas de crédito y débito de sus compañeros de trabajo, por un total que supera los $3.688.000.
El caso estalló cuando un grupo de docentes del mismo establecimiento comenzó a revisar con atención los movimientos en sus cuentas y los resúmenes de sus tarjetas. Pronto advirtieron gastos reiterados y elevados que ellos no habían realizado, lo que derivó en una denuncia formal ante la Fiscalía PCyF N° 5 Especializada en Ciberfraudes, a cargo de Miguel Ángel Kessler.
Las investigaciones determinaron que Gasse, mientras cumplía suplencias en su escuela y en otro jardín del turno tarde, utilizó los datos de las tarjetas de sus compañeros para hacer compras y recargar plataformas de juego online. Entre los gastos detectados se incluyen desde productos de consumo cotidiano hasta un pasaje de avión rumbo a Europa, donde actualmente se encuentra, específicamente en España. Ante esto, la justicia emitió un pedido de captura internacional para lograr su detención.
El proceso investigativo permitió también identificar la participación de familiares de la docente. En particular, su padre, Benito Gasse, fue imputado por el delito de defraudación a través de tarjeta magnética y reconoció su culpabilidad. Alcanzó un acuerdo con la fiscalía para restituir el dinero involucrado en 22 de los hechos en los que participó, lo que incluye intereses que ascienden a más de $1.200.000.
El modus operandi de Gasse fue detallado por la periodista Mercedes Ninci en Radio Mitre: “Le robaba los datos de las tarjetas a varias compañeras de trabajo, y luego realizaba las transacciones fraudulentas. Incluso fue descubierta cuando intentaba repetir la maniobra en otra escuela durante el turno tarde”, explicó.
El caso no solo sacudió a la comunidad educativa de Boedo, sino que también encendió alertas sobre seguridad financiera y digital en los ámbitos laborales. Desde la Fiscalía señalaron que se reconstruyó cuidadosamente el «camino» de las operaciones para determinar cómo se realizaron los movimientos y quiénes estuvieron involucrados.
Mientras tanto, se espera que el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires tome medidas respecto a la situación laboral de la docente, aunque se presume que ya fue separada de su cargo. Los vecinos y docentes del barrio siguen impactados por el hecho, que combina elementos de fraude financiero, complicidad familiar y fuga internacional, dejando a Boedo nuevamente bajo los reflectores de la justicia y los medios.
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