domingo, abril 19

Los 20 años de SIGLA


Dos décadas de vida cumplió la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina (Sigla). Charlamos con Rafael Freda, presidente honorario de la entidad, en la sede de la entidad de Parque Chacabuco ubicada en Pasaje Del Progreso 949.

71 años tiene actualmente Rafael. Nacido en Chiclana y Boedo, es hincha de San Lorenzo, como dicta la medalla que lleva en su cuello. Comenzamos conversando sobre su infancia para pasar estrictamente a lo institucional.

Tintas de Boedo: ¿Cómo fue esa infancia homosexual en años donde no era tan culturalmente aceptado?
Rafael Freda:
 Yo supe enseguida que era homosexual, y rápido supe que era peligroso. Entonces, apenas cobre velocidad hice una pre-filmación de “Forest Gump”. Yo me escaba de la barra de la esquina. Y durante mi adolescencia, inevitablemente daba unos enormes rodeos, y me bajaba antes y me bajaba después de los colectivos para esquivar la barra porque les tenia bastante miedo. Me defendía bastante bien. La violación era algo bastante habitual en aquellas épocas. Las noviecitas podían hacer todo en el zaguán, excepto dejarse penetrar. Y si no había plata para una prostituta, buscar un chico gay era lo más fácil. Yo era un pibe muy tímido, muy metido hacia dentro y eso marcó toda mi infancia y mi adolescencia. La adolescencia era muy fea cuando era chico porque uno en la adolescencia aprende a darse con los otros, a tener amigos, a pelearse y a volverse a amigar, quien es buena gente, quien no. Y antes, los homosexuales estábamos a un costado. Y mirabas como los demás jugaban y peleaban. Y mirabas… y de esa manera no se aprende nada de cómo llevarse en sociedad. Y pienso que a los homosexuales eso nos sigue pasando.

TdB: ¿Cómo surgió SIGLA?
RF:
Es una escisión de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). En el ’90 hubo una gran convulsión interna a causa de la personería jurídica, un fuerte debate político sobre si negociar o no con el gobierno para aceptarla. Yo la lideré y la conseguí y como consecuencia me echaron. La gente que me defendía también fue echada. El 1º de marzo de 1992 se reunieron en la casa de Alfredo Manes y me llamaron. Se formó SIGLA, me nombraron presidente y lo sigo siendo hasta hoy, aunque ya el presidente no es ejecutivo sino honorario. Hemos designado una comisión directiva ampliada, en la cual fundo mi voto con el de los otros y me mantienen como presidente porque se requiere un representante legal, además porque soy viejo y estoy en el activismo gay desde hace 30 años (risas).

TdB: ¿Cuáles son las actividades y acciones que llevan a cabo?
RF:
Salimos poco a la calle. No tenemos muchas acciones puntuales, pero sí actividad continua. Hay tres grupos de reflexión para varones, dos los sábados y uno el miércoles, tanto para cero positivo como para cero negativo. Los sábados hay un grupo de mujeres. Presentamos un ciclo de óperas una vez por mes. El grupo juvenil hace muchas actividades de socialización. Tenemos una campaña de prevención del SIDA. Hacemos plenarios sobre distintas temáticas. Contamos con un servicio legal a cargo de un abogado. Tenemos un Instituto Superior de Capacitación que está en la Dirección General de Educación Privada del Gobierno de la Ciudad, el Instituto C 180. Hemos dado muchos cursos de capacitación para docentes. Soy profesor invitado de la Universidad de Rosario. Dicto tres de los nueve teóricos sobre sexo, género, diversidad y enfermedades de transmisión sexual. También empieza un curso sobre sexología de la homosexualidad, voy a dar cinco clases. Es muy fuerte para un homosexual entrar en Medicina a decir lo que aprendió científicamente sobre la homosexualidad en los últimos 40 años. Mantenemos acciones en red. Formamos parte de la Asociación Diálogos Comunitarios En SIGLA 17 para la Salud Integral y Ciudadanía de América Latina y el Caribe (ASICAL), una red de varios países, y hemos formado una red nacional, la CREFOR, que significa creación y fortalecimiento sobre todo con el interior del país, donde había menos organizaciones gays. Somos miembros de la Federación Sexológica Argentina.

TdB: Luego de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario y Ley de Identidad de Género ¿qué luchas quedan?
RF:
Depende de lo que se quiera decir por lucha. Haber conseguido el matrimonio igualitario y el cambio de documentación es más de lo que ha conseguido ningún pueblo de Latinoamérica. Por el lado de los derechos civiles ya está para mí. Por el asunto de la igualdad de los derechos ciudadanos, no veo que haya mucha desigualdad, quedan cosas pequeñas, en algunos casos que se pague el salario del cónyuge. Esto es asombroso, nunca lo hubiese esperado. Fue cosa de los jóvenes que empezáramos a hacer campañas por el matrimonio igualitario, yo pensé siempre que la Iglesia Católica mantenía el viejo poder que había volteado a Perón y no calculé que el peronismo al ver el debilitamiento de la Iglesia iba a tomarse una revancha histórica que nos vino bien. Quedan las dos grandes tareas, que yo creo que todavía voy a ver, son la familia y la escuela. La familia sigue siendo muy dura. Los chicos llegan acá con muchas cicatrices. Ya no es políticamente correcto decir: yo a mi hijo lo prefiero muerto antes que puto. Ahora lo correcto es: si es su elección, la tenés que respetar. Pero no es nuestra elección, estoy tratando de entrar a la Facultad de Medicina, porque los médicos tienen una autoridad importante, para mostrarles que los y las transexuales tienen una formación neurocerebral distinta a la de los heterosexuales y a la mía. Seguramente por un conjunto de factores que tienen que ver con la genética y el nivel hormonal intrauterino, se forman distintos tipos de hipotálamos. Hay diferencias esenciales entre varones y mujeres y hay una serie de matices en los homosexuales varones que van desde los que nacieron varones y pasaron a ser mujeres genéricas hasta los super machos obreros que son homosexuales. Vienen los huesos más duros de roer, primero la sociedad y después la cultura. La base de la cultura es la familia y la estructura social más plena que yo conozco es la escuela. En unos cuadernos que se llaman “Para charlar en familia” del Ministerio de Educación de la Nación se dice que la homosexualidad no es algo elegido. Cuando vi que eso se había publicado con el logo del Ministerio y se hicieron tres millones de ejemplares ¡me pareció maravilloso!, al fin alguien lo dice con todas las palabras. Hay que seguir trabajando.

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