lunes, abril 20

Pasión por las tarjetas postales

 

Héctor Pezzimenti colecciona desde los 8 años las añejas tarjetas postales. Hoy es reconocido como el coleccionista de tarjetas postales y fotografía antigua más importante de nuestro país, con más de 25.000 piezas. Y vive en el barrio de Boedo. Conocé a este apasionado cultor de la identidad nacional a través de estos documentos.

Tintas de Boedo: ¿Desde cuando y cómo nace esta afición?

Héctor Pezzimenti: Mi padre era fotógrafo e inspirado por él, a los 8 años empecé a juntar estampillas y tarjetas postales. A los 25 comencé a desarrollarme en esta gran tarea de investigación atraído por la belleza y el valor documental que poseen las tarjetas y fotos postales.

TdB: ¿Es consciente del valor histórico que tiene su trabajo?

HP: Sí y es por eso que durante todos estos años he trabajado en ella. Existen coleccionistas que se interesan por algún tema en especial como pueden ser los gauchos o el agro, otros juntan tarjetas por ciudades o provincias. Sin embargo yo soy el único que recopila material de toda la Argentina y divido mi colección por lugares y temas. La magnitud de esta obra dio origen al Centro de Estudio e Investigación de la Tarjeta Postal y Fotografía en Argentina (CEITPA), formado por miembros que regularmente la consultan. Sin dudas, el CEITPA forma parte del patrimonio cultural argentino –tangible e intangible- porque las tarjetas postales están compuestas por fotografías en estado puro que nos dan pautas, por ejemplo, de cómo se vivía y cuáles eran los usos y costumbres de las generaciones anteriores. Para mí es un orgullo dirigir la colección clasificada y organizada más grande e importante de nuestro país.

TdB: Si bien la tarjeta postal fue creada en Alemania en el siglo XIX, ¿por qué cree que su aparición revolucionó el modo en que se establecían las comunicaciones en el mundo entero?

HP: Porque implicó el nacimiento de un nuevo medio de comunicación a través del correo que estaba al alcance de todos. Los comunicados en tarjetas postales contenían mensajes breves que se enviaban al descubierto y se cobraban Diálogos Comunitarios 17 la mitad de una carta simple. La tarjeta postal fue ideada por el alemán y entonces consejero de postal del Reino de Prusia, Heinrich von Stephan en 1865. En un principio su inventiva fue rechazada porque “atentaba contra el principio del secreto de las comunicaciones postales”. Sin embargo, en 1869 esta idea fue adoptada por los austríacos y con el tiempo se popularizó su uso expandiéndose hacia otros países.

TdB: ¿Cuándo comenzó a utilizarse en Argentina?

HP: Las primeras tarjetas postales nacionales entraron en circulación en 1878 y causaron furor especialmente entre las mujeres que solían coleccionarlas e intercambiarlas en una suerte de “cartomanía”. También eran muy consumidas por los inmigrantes que las enviaban a sus países de origen para mostrar dónde residían. Fue tan grande el interés que despertó la tarjeta postal en la sociedad argentina que hasta se vendían en las librerías textos con poemas o frases de amor para escribir en el dorso de estas cartulinas.

TdB: ¿Qué ejemplares tiene de nuestro país?

HP: La avenida Rivadavia era muy importante para la época porque era la vía de salida hacia el Pacífico o el Norte. También guardo una copia de la primera tarjeta postal que circuló en 1878, pero además, mi colección está compuesta por material de todas las provincias, puntos turísticos y de interés cultural de nuestro país.

TdB: ¿Por qué considera que el envío de comunicaciones mediante la tarjeta postal ha quedado relegado al olvido?

HP: El uso de la tarjeta postal decae luego de la primera guerra mundial. En Europa la gente apenas tenía dinero para comer y entonces, menos iba a destinar a las tarjetas postales. Paralelamente, en Argentina, esta práctica se fue diluyendo por el cambio de la mentalidad en la gente. Ya en la década del `50 y `60 se enviaban desde lugares turísticos para mostrar la belleza de nuestro país. Lamentablemente, en la actualidad, quienes más consumen y se interesan por nuestras postales son los extranjeros que visitan nuestro país y yo, que soy un apasionado coleccionista.

Loading