sábado, enero 31

San Lorenzo: confirmada la acefalía institucional

Tras una serie de renuncias en la Comisión Directiva, se declaró la acefalía en San Lorenzo. El club atravesará una etapa de transición con elecciones anticipadas en Boedo.

San Lorenzo atraviesa su crisis institucional más grave de los últimos años. Tras una cadena de renuncias que desarmó la Comisión Directiva, el club quedó oficialmente en acefalía y sin presidente: Marcelo Moretti, electo en diciembre de 2023, ya no ocupa el cargo. La Asamblea de Representantes deberá decidir en los próximos días si se designa una comisión de transición o si se convocan elecciones anticipadas antes de que termine 2025.

La confirmación llegó de la mano del ex secretario Martín Cigna, quien en conferencia de prensa comunicó la situación: “Es un día muy triste para todos. La acefalía es el resultado de esta gestión. No lo imaginábamos, hubo un montón de situaciones que se fueron agravando y pedimos que se modificara el rumbo, pero no sucedió. Por responsabilidad principal del expresidente Marcelo Moretti, San Lorenzo está como está”.

Las dimisiones del bloque encabezado por el vicepresidente segundo, Andrés Terzano, junto a Mateo Sagardoy, Leandro Virardi y María Soledad Boufflet, dejaron al club con menos de diez dirigentes activos, el mínimo legal para su funcionamiento. La noticia cayó como un balde de agua fría en Boedo, donde los socios y socias se autoconvocaron para exigir explicaciones y una salida democrática.

El escenario se deterioró a lo largo del año. Las tensiones internas se habían multiplicado desde el despido de Rubén Darío Insua, ídolo y ex DT del Ciclón, que fue desplazado a los pocos días de renovar su contrato. A eso se sumaron incorporaciones discutidas, decisiones administrativas sin consenso y denuncias de manejo unilateral de fondos. Pero el verdadero punto de quiebre llegó con la difusión de una cámara oculta en la que se ve a Moretti recibiendo 25.000 dólares de manos de la madre de un juvenil de las Inferiores. Aunque el expresidente y la mujer afirmaron que se trataba de una donación, el dinero no figuraba en la contabilidad oficial. El caso escaló a la Justicia y derivó en una licencia temporal del dirigente.

Cuando Moretti intentó regresar a sus funciones, la Comisión Directiva se fracturó en dos. Mientras un grupo continuó respondiéndole, otro reclamó que no se tratara su vuelta y comenzó a impulsar una reconfiguración interna. En paralelo, siguieron apareciendo renuncias y acusaciones cruzadas: se denunciaron firmas apócrifas, decisiones administrativas tomadas sin quórum y contrataciones inconsultas, como la de Walter Perazzo para las Inferiores. El clima político se volvió insostenible y el desgaste se extendió también a otras áreas del club, donde empleados denunciaron incertidumbre y falta de conducción.

El martes, la reunión convocada en el palco oficial del estadio Pedro Bidegain terminó de sellar el final de la gestión Moretti. Ni el exmandatario ni Néstor Ortigoza —vocal y referente histórico del club— asistieron al encuentro. En los alrededores, decenas de hinchas se concentraron con banderas y pasacalles exigiendo renuncias: “San Lorenzo no es una tómbola, es un sentimiento”, se leía en una de las telas desplegadas frente a las puertas 1 y 2 del Gasómetro. Otra apuntaba directamente contra Ortigoza: “Mercenario, renunciá. No te queremos en SL”

La acefalía, declarada formalmente por la Asamblea, deja al club en un limbo político inédito. La posibilidad de elecciones anticipadas aparece como la salida más probable, aunque también se evalúa la conformación de una comisión normalizadora que garantice la continuidad administrativa. En cualquiera de los casos, el desafío será recomponer la confianza entre la dirigencia y la masa social, hoy profundamente fragmentada y atravesada por la desilusión. En Boedo se respira un clima de fin de ciclo, con el sentimiento de que la reconstrucción institucional será larga y compleja.

Moretti había llegado al poder con un discurso de reconstrucción institucional y promesas de transparencia, pero apenas nueve meses después, San Lorenzo enfrenta una situación crítica que amenaza con paralizar su gestión deportiva y económica. En medio del desconcierto, la pregunta sobre quién conducirá el futuro del club de Boedo sigue sin respuesta, mientras los socios reclaman que esta vez el cambio sea real y duradero.

 

Loading