miércoles, abril 22

La casa de los libros

Giselle Artelino, referente de la Biblioteca Popular Mariano Boedo, repasa los desafíos del nuevo ciclo de talleres, la apuesta por la autogestión y el rol cultural de una institución histórica que busca seguir siendo un espacio vivo en el corazón del barrio.

Con 90 años de historia, la Biblioteca Popular Mariano Boedo atraviesa una nueva etapa marcada por el desafío de sostener y ampliar su propuesta cultural en un contexto cambiante. Desde la Sala Cultural Cortázar hasta los clubes de lectura y las visitas escolares, el objetivo es claro: consolidarse como un espacio abierto, participativo y autogestivo. En esta entrevista, Giselle Artelino, referente del espacio, comparte las expectativas para el año que comienza y reflexiona sobre el lugar que ocupa la biblioteca en la identidad barrial.

Tintas de Boedo: ¿Qué expectativas tienen para este nuevo año?

Giselle Artelino: Nuestra expectativa central para este año es consolidar a la biblioteca como un espacio sostenible y autogestivo. Ante los cambios en las políticas públicas culturales, nos hemos propuesto que la Sala Cultural Cortázar sea un espacio de actividad permanente que no solo ofrezca formación, sino que garantice la supervivencia de la institución en este contexto. Queremos seguir sumando lectores y lectoras, fortalecer el vínculo con las infancias a través de nuestras visitas guiadas y expandir nuestra comunidad de socios y socias para que la ‘Biblio de Boedo’ siga abierta. Tenemos las ganas y la convicción de convertir a la biblioteca en una institución referente del barrio de Boedo.

TdB: ¿Qué propuestas formarán parte de la programación en 2026?

GA: Este año nuestra programación es diversa y combina formación, espectáculo y encuentro comunitario. Una de nuestras mayores apuestas es consolidar los clubes de lectura como espacios fundamentales de encuentro. Contamos con el Club del Cuento para adultos, coordinado por Fernanda González, miembro de nuestra Comisión Directiva, que ya tiene dos años de trayectoria. Además, lanzamos un nuevo Club de Lectura Infantil de la mano de Selva Bianchi, de Tiempo No Apurado, para fomentar el vínculo de los más chicos con los libros. La Sala Cortázar tendrá una agenda intensa de narración oral. En marzo y abril contaremos con espectáculos para adultos dirigidos por Claudio Ledesma, con obras de Fontanarrosa y piezas como ‘La risa según Roberto’. Para mitad de año proyectamos sumar espectáculos infantiles dirigidos por Fernanda De Carlo, de Mandarina Libros, quien ya colabora con nosotros en las visitas escolares. También, estamos planificando un nuevo ciclo de Cine y Literatura, bajo la coordinación de Lautaro Furmento, que buscará tender puentes entre el séptimo arte y las letras. Continúa además la cuarta edición de ‘Música entre Libros’, nuestro ciclo acústico (ganador del Concurso Julio Verne: Biblioteca Habitada de Fundación Williams), que brinda un escenario gratuito para artistas emergentes en el entorno de la biblioteca. En cuanto a formación y bienestar, ofrecemos una grilla completa que incluye Piano, Yoga, Qi Gong y Tai Chi, Danzas Circulares, Asesoría de Imagen y formación en Payamédicos. Por último, mantenemos el programa de visitas guiadas para jardines y escuelas de la Comuna 5 y barrios aledaños, donde las infancias exploran la biblioteca, los libros y disfrutan de narraciones.

TdB: ¿Qué lugar te parece que ocupa la Biblioteca de Boedo en el barrio?

GA: La biblioteca es un espacio de construcción de la identidad del barrio que se mantiene vigente. Llevamos con orgullo 90 años de historia, pero hoy nos definimos como un espacio vivo cuyo objetivo principal es ser habitado la mayor parte del tiempo por vecinos y vecinas. Ocupamos un lugar clave en la preservación y difusión de nuestra cultura local. Contamos con una colección dedicada a referentes del Grupo de Boedo, con obras de autores como Barletta, Yunque, Arlt y Castelnuovo, pilares de nuestra identidad literaria. El desafío actual es que ese patrimonio no sea algo estático: buscamos que las nuevas generaciones se apropien de él. Por eso trabajamos en una llegada territorial más consolidada en la Comuna 5, para que la biblioteca sea percibida como un espacio de participación activa y autogestiva.

TdB: ¿Qué importancia tiene hoy sostener espacios culturales accesibles como la Biblioteca de Boedo?

G: La importancia de la biblioteca radica en su capacidad de adaptarse continuamente. Son espacios que responden a las necesidades de cada barrio, ciudad o pueblo. Sostener este espacio es fundamental porque garantiza el acceso a la información y a la literatura actual. En tiempos de cambio o incertidumbre, la biblioteca reafirma su identidad como ese lugar de puertas abiertas para quien quiera realizar una actividad, buscar un libro o encontrarse con otros, fortaleciendo el tejido social que nos sostiene como comunidad. Uno de nuestros desafíos constantes es mantener el acervo bibliográfico en movimiento y actualizado. En una biblioteca popular, la colección se construye por dos vías: mediante adquisiciones nuevas que respondan a lo que se está leyendo hoy y a través de las donaciones de vecinos y vecinas que confían en nosotros para que sus libros sigan circulando. El desafío no es solo recibir libros, sino realizar una curaduría atenta para que nuestras estanterías ofrezcan material de calidad, actual y diverso, permitiendo que lectores y lectoras encuentren siempre algo nuevo para descubrir.

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