lunes, enero 17

El legado de Lorenzo Massa

 

La olla popular Lorenzo Massa-Lorena Alloni tiene un poco más de una año de trabajo en pleno corazón de Boedo. Tintas de Boedo se entrevistó con Micaela Alloni, hija de Lorena, quien afirma continuar con el legado de ayuda social del padre Lorenzo Massa y de su madre.

Tintas de Boedo: ¿Desde cuándo funciona el espacio?

Micaela Alloni: Arrancamos cuando empezó la pandemia. Primero, a llevar alimentos al oratorio del padre Lorenzo Massa de la calle México. A raíz de que comenzamos a escuchar que en el barrio las necesidades aumentaban, y al estar el espacio del vitalicio de San Lorenzo vacío, decidimos arrancar con darle comida a la gente. Al que pasaba le damos una vianda, se empezó a correr la bola y llegamos a dar hasta 1.500 porciones. Esto fue en el tope de la pandemia. Al principio empezamos con los sábados y los miércoles. La cola daba la vuelta. En la actualidad solo estamos los sábados porque al haber más movimientos con las aperturas entendemos que hay menos necesidad, y es mucho menor la cantidad de gente que necesita comida. Nos redujimos a la mitad. El grupo somos entre 15 a 20 compañeros. Hacemos menús variados y abundantes, e intentamos que sean con carne.

TdB: ¿Cuál es tu vínculo con el lugar?

MA: La que arrancó todo esto fue mi mamá con Gonzalo y Cristian, dos compañeros. Ellos fueron los que se acercaron al oratorio aquella vez. Mi mamá falleció hace 5 meses por una enfermedad. Y yo asumí las tareas que hacía mi mamá. Nos organizamos por jornadas con tareas específicas: hay una jornada de corte, donde se cortan todos los alimentos, lo que lleva cocción. Y en otra jornada cocinamos, que son los sábados. Y damos las viandas. En diciembre del año pasado, para las fiestas de navidad y año nuevo, dimos más de 3.000 pollos con ensalada en cada jornada a la gente. Hubo un hombre araña, que tiene los colores rojos y azul, porque para San Lorenzo no existe Papá Noel, porque no es blanco y rojo. También dimos juguetes para Reyes y para el Día del Niño.

TdB: ¿Por qué se llama así la olla y cómo consiguen las cosas?

MA: Ahora le agregamos el nombre de mi mamá, en su honor. Porque además del ejemplo del padre Lorenzo Massa, fue mi mamá la que empezó con esto. Todo lo que conseguimos lo hacemos de manera autogestiva, a través de donaciones. Del club San Lorenzo, recibimos el espacio. Hoy por ahí necesitamos más artículos de limpieza para los colaboradores. Alimentos no perecederos por otro lado, porque también damos bolsones de mercadería según el stock que tengamos, además de la vianda. Aparte, damos pan con la vianda y a veces empanadas, todo esto son donaciones. Viene todo tipo de gente, sin o con trabajo. Muchos jubilados y jubiladas, la mayoría del barrio. La idea central sería continuar trabajando en la inclusión social con la gente del barrio de Boedo, San Lorenzo, y otras organizaciones.

TdB: ¿Qué sensaciones te quedan al final de una jornada?

MA: Es un momento único. Si bien ya hemos normalizado lo de la preparación de la comida, salir a la puerta y mirar la cola de la gente esperando y que nos miran con ojos de agradecimiento es muy gratificante. Te vas con el corazón completo. Hoy por hoy ya nos conocemos entre todos, y es algo hermoso poder ayudar y aportar nuestro granito de arena. Ojalá podamos seguir creciendo. El padre Lorenzo Massa es nuestro legado sanlorencista y mi mamá continuó con eso, ahora lo hago yo.