sábado, septiembre 25

“Hay que construir espacios en donde las personas se apropien de la organización”

La Casa de Teresa es un espacio de Almagro atravesado por lo cultural y lo pedagógico, que recupera la memoria, y a la vez se convierte en un refugio para los y las artistas en tiempos donde el arte se volvió una necesidad. Conversamos con Gonzalo Jatar, referente del espacio, para conocer un poco más sobre este emblemático lugar de la Comuna N° 5.

Un rasgueo sobre un acorde de Fa seguido de un acorde de Sol en una guitarra que no para de hacer sonidos melancólicos, luminosos, relajantes y alegres a la vez en la esquina de Acuña de Figueroa y Humahuaca.

Las personas que caminan se detienen a escuchar, las bicis frenan en las bicisendas y quienes almuerzan en la cantina de enfrente disfrutan de la actividad. Así, Julián Dal Colletto presentó su música melódica como también lo hicieron durante el mes de julio Milagros, Valentina Liff, Kndelah, entre otros y otras artistas. La que nombramos no es una esquina cualquiera, es la esquina de La Casa de Teresa.

Cada sábado al mediodía, esta escena se repite en el frente del espacio lleno de colores que conforma el centro cultural. Es que, entre protocolos, distanciamiento y cuidados, esa esquina sirve para sostener la cultura en el barrio y promover formas de encuentro al aire libre entre vecinos, vecinas y distintos artistas.

El Tere es de esos espacios que transforman lo terrible en agradable, recuperan la memoria, la mantienen activa y a la vez generan un presente mejor, más interesante y que trabaja por el futuro. Teresa Israel le da el nombre a este lugar. Ella era maestra, abogada y militante de la Federación Juvenil Comunista. Como abogada formó parte de la Liga Argentina por los Derechos Humanos hasta que el 8 de marzo de 1977 fue desaparecida por la última dictadura cívico-militar.

Tintas de Boedo: Me parece importante recuperar un poco de la historia del espacio, ¿cómo surgió este lugar?

Gonzalo Jatar: El centro cultural la Casa de Teresa nace en el 2007, cuando un grupo de compañeres del Partido Comunista se organizan y arman el espacio cultural con fechas artísticas. Pero el espacio venía funcionando desde hace unos 20 años antes, ocupado por la familia de Teresa Israel que hacía apoyo escolar con las familias del barrio, tenía un merendero y demás actividades. En un momento, la familia se lo cede al partido y les compañeres se hacen cargo. El espacio lleva el nombre de la compañera detenida y desaparecida Teresa Israel, militante del Partido Comunista, abogada defensora por los Derechos Humanos, que fue querellante y durante la dictadura la desaparecieron. Es así como arranca un poco como espacio involucrado en el barrio, con la identidad, con la historia de Teresa. Así se fue construyendo la identidad barrial del Tere en Almagro, que cruza lo cultural y lo educativo.

TdB: ¿Por qué te parece importante que existan este tipo de espacios?

GJ: Lo que nos pasó en estos dos últimos años fue que transformamos por completo la lógica del centro cultural porque el barrio pedía otra cosa. Nosotres teníamos otras necesidades como militantes, otras inquietudes, otras discusiones. Con la pandemia, pasamos de hacer fechas culturales y que eso sea una de las cuestiones principales, a transformar la Casa de Teresa con una olla popular, con sábados de organización para hacer compras comunitarias. A partir de ahí, empezamos a trabajar la agroecología, el consumo consciente, pensando en la ética del trabajo y las producciones autogestivas, populares. Todas discusiones que no veníamos teniendo. Estas cosas las llevamos al barrio y fue un diálogo muy interesante el que se formó. Ahora estamos volviendo con el centro cultural, pensando fechas y también entrecruzándolo con esto. Me parece que es importante que existan estos espacios para que haya estos diálogos con los barrios, que haya proyectos territoriales que estén dialogando con el barrio, con las necesidades, con lo que está pensando y pasando en el barrio. Hay que construir espacios en donde las personas se apropien de la organización.

TdB: ¿Qué oportunidades y dificultades les trajo la pandemia?

GJ: La dificultad fue que se cortaron un montón de ideas y proyectos. Nacieron otros, pero se cortaron un montón y eso es sumamente frustrante para cualquier colectivo de trabajo. Pero también pasó que Aula Vereda (proyecto de educación popular para chicos y chicas del barrio) creció un montón. Entonces, quizás desde lo cultural no estaba funcionando nada, pero con el proyecto pedagógico crecimos un montón. Salimos a ver cómo bancábamos a les pibes para que tengan una computadora o que tengan datos en los celulares para hacer la tarea porque el Gobierno de la Ciudad sigue sin garantizarles la conectividad. Desde ese lugar crecimos. Se sumaron compañeres que querían empezar a militar. Sentimos la necesidad como militantes de estar en la calle, no marchando, pero teníamos que estar en la calle con los pibes y las pibas, ahí escuchando. Hay un montón de compromiso de militancia, un montón de ganas de compartir y eso fue crecimiento. Fue bastante mágico que haya pasado eso. En un contexto que nos tiraba tan para atrás, como organización social crecimos, como organización barrial crecimos, les vecines se acercaron a participar.  Eso es algo muy positivo.

TdB: ¿Qué proyectos tienen a futuro?

GJ: En este momento hay una emergencia cultural que no es por la pandemia, es histórica en la ciudad. Necesitamos política pública desde la ciudad para artistas, para espacios culturales. No una política pública de parches, no una política pública de subvención, sino algo serio. Queremos seguir con nuestras propuestas culturales en la vereda donde viene un artista, ponemos un escenario, un micrófono, un parlante y hay música en la vereda. No apelamos a que la gente venga y se amontone, sino a que haya cultura en la calle. Un poco volviendo a ganar la calle, a ganar el espacio público, que es del barrio, es nuestro. Todos los sábados al mediodía venimos haciendo esta propuesta que viene funcionando muy bien. Es un montón en este contexto de desencuentro y de tanta necesidad de encuentro. Apostamos a que desde el arte podamos construir esas redes, esos lazos. Hay que construir algo nuevo en este contexto y desde el lugar de la cultura como esencial, esencial de otra manera y desde otro lugar, pero también es esencial y necesitamos política pública para sostenerla.