
El ex presidente reapareció con fuertes acusaciones hacia la gestión transitoria, defendió su balance económico y prometió regresar al cargo en febrero.
El clima político en San Lorenzo de Almagro no conoce de treguas. Mientras el plantel de Damián Ayude ajusta detalles para el debut en el Torneo Apertura ante Lanús, la arena institucional volvió a sacudirse con la reaparición pública de Marcelo Moretti. Tras su salida el pasado 16 de diciembre en medio de un proceso de acefalía que él mismo califica de «trucho», el ex mandatario lanzó un extenso descargo en sus redes sociales. Bajo la figura de un “golpe de Estado institucional”, Moretti apuntó directamente contra la Comisión Directiva de transición encabezada por Sergio Costantino, profundizando una grieta que parece trasladarse ahora al terreno judicial y que suma un nuevo capítulo de tensión a la ya compleja realidad del club de Boedo.
El núcleo duro del reclamo de Moretti reside en la legitimidad de las actuales autoridades y en lo que considera una «usurpación» del poder. Según el ex dirigente, la actual conducción de facto habría llegado al sillón presidencial mediante un plan diseñado de antemano junto a asambleístas oficialistas. Moretti relató que, durante las reuniones mantenidas en la AFA durante los meses de octubre y noviembre, el actual titular del club presentó una carpeta con un proyecto para inyectar de manera inmediata 12 millones de dólares destinados a sanear las finanzas. Sin embargo, denunció que ese dinero nunca apareció y que los avales prometidos fueron una mentira para desplazarlo. Para el ex presidente, la falta de ese capital propio obliga a la dirigencia actual a recurrir a préstamos con tasas que calificó de “enormes e imposibles de cumplir”, generando una deuda que hoy sería 3 millones de dólares superior a la que dejó su gestión.
Uno de los puntos más técnicos y calientes del descargo tiene que ver con el reciente levantamiento de las inhibiciones ante la FIFA. Si bien la actual dirigencia comunicó con alivio que San Lorenzo ha quedado habilitado para operar en el mercado, Moretti sostiene que este logro se financió íntegramente con recursos generados durante su propio mandato. Específicamente, señaló que se utilizó el dinero de la venta del defensor Báez, un jugador que él había tasado en 4,5 millones de dólares en diciembre y que, según su visión, fue “mal vendido” por la gestión transitoria para cubrir compromisos urgentes. Moretti fue punzante al señalar que, de los 3 millones de dólares de deuda por los que el club estaba inhibido, 2,5 millones correspondían a la etapa en la que Costantino fue secretario del club entre 2021 y 2023. En su enumeración, mencionó contratos costosos y de poco rodaje como los de Formiliano, Auzqui, Gordillo y el uruguayo Ramírez, que habrían representado un costo de 5 millones de dólares para la institución.
A su vez, el ex mandatario aclaró que el levantamiento de las restricciones es apenas un «acuerdo parcial y en cuotas», advirtiendo que las deudas siguen vigentes hasta que se cancele la totalidad de los planes de pago. Entre los frentes abiertos, destacó que el mayor escándalo administrativo pendiente es el contrato del «Torito» Rodríguez, una herencia que llega a casi 2 millones de dólares. En el plano deportivo, y a horas del inicio del campeonato, Moretti también marcó territorio. Defendió el plantel actual asegurando que fue «armado y planificado en su totalidad» bajo su presidencia, destacando la promoción de juveniles y la elección de Damián Ayude como entrenador. No obstante, lamentó la falta de refuerzos de jerarquía para esta nueva etapa, acusando a la dirigencia golpista de carecer de un proyecto de fútbol serio y de conformarse con generar un «clima de calma ficticio» mientras se malvende el patrimonio del club.
Lejos de una despedida o un retiro de la política interna, el mensaje de Moretti funcionó como un aviso de retorno inminente. El ex dirigente confía ciegamente en que la justicia fallará a su favor en las próximas semanas y le devolverá el mando de la institución. Según sus palabras, en febrero volverá junto a «los leales» para retomar el proyecto de gradualismo en el pago del pasivo, recordando que, según sus propios balances, durante su ciclo se lograron cancelar 15 millones de dólares de deuda acumulada.
San Lorenzo llega así al inicio de una nueva ilusión deportiva con el corazón dividido: la esperanza puesta en que la pelota entre en el arco de Lanús y la profunda preocupación por una interna política que parece encaminarse a un capítulo definitivo en los tribunales, con el futuro económico y el prestigio del club en el centro de la escena.
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