jueves, abril 2

Asamblea de Plaza Almagro

Más de cien vecinos debatieron cómo enfrentar el DNU y la Ley Ómnibus.

La Plaza Almagro volvió a ser escenario de organización y debate popular. Ayer, en la esquina de Sarmiento y Bulnes, más de un centenar de vecinos y vecinas participaron de la cuarta Asamblea barrial para discutir de manera democrática cómo enfrentar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y la Ley Ómnibus impulsada por el gobierno de Javier Milei, además de preparar la participación en el paro general convocado para el próximo 24 de enero.

Desde los primeros cacerolazos espontáneos que sacudieron las calles porteñas tras los anuncios del Gobierno nacional, comenzaron a conformarse asambleas barriales en distintos puntos de la Ciudad. Plaza Almagro es hoy una de las más de 25 asambleas que funcionan en CABA. Se reúnen todos los martes a las 19.30 horas para debatir y votar propuestas a mano alzada, mientras que los miércoles realizan un cacerolazo en Medrano y Corrientes a las 20.30 horas.

Diversidad y organización en el barrio

De la asamblea participan vecinos y vecinas del barrio, trabajadores estatales despedidos, docentes, profesionales, artistas, jóvenes, trabajadoras de telecomunicaciones y referentes de centros culturales de la zona. La diversidad de voces atraviesa los debates: desde cómo convocar a más gente con volanteadas en comercios y lugares de trabajo, hasta la organización de jornadas culturales que fortalezcan el encuentro comunitario.

Ayer, antes del inicio de la asamblea, un grupo de integrantes repartió volantes en la estación Medrano de la línea B de subte. Allí difundieron un texto elaborado por la Comisión de Prensa y Difusión, donde se planteaban propuestas para enfrentar el ajuste y la represión. También se mencionaron iniciativas de la Comisión de Seguridad, que busca garantizar el cuidado colectivo en cada actividad.

Debates y resoluciones

Entre los temas destacados, se discutió cómo preparar una gran columna de Plaza Almagro para marchar junto a otras asambleas de la Ciudad, manteniendo independencia de los partidos políticos y del gobierno. Además, se compartió la agenda de próximos encuentros, como la reunión de Inquilinos Agrupados y la convocatoria del sindicalismo combativo junto a organismos de derechos humanos en Ademys.

Los aumentos de precios, el impacto del DNU en la salud y la salud mental, y la necesidad de fortalecer la organización barrial atravesaron buena parte de las intervenciones. Una joven despedida denunció que forman parte de los más de 7 mil despidos que alcanzan a trabajadores de cultura, programas de urbanización de villas y la línea 144 de atención a víctimas de violencia de género. “Tenemos que ser miles en el paro nacional para enfrentar también los despidos”, expresó.

También tomó la palabra un trabajador del subte, que denunció la presencia de asbesto —material cancerígeno prohibido desde 2011— en formaciones y talleres de la empresa Emova. Relató que ya fallecieron tres trabajadores y más de 80 padecen enfermedades relacionadas con la exposición. Además, cuestionó los aumentos del transporte: “Yo soy de Aldo Bonzi y si tengo que pagar $700 por día no podría llegar a mi laburo”, dijo, invitando a usuarios y usuarias a unirse a la pelea contra los tarifazos y en defensa de la salud pública.

Un plan de lucha en construcción

La Asamblea de Plaza Almagro resolvió continuar con las actividades de difusión, fortalecer la convocatoria al paro general del 24 de enero y exigir que la CGT y la CTA impulsen un plan de lucha sostenido hasta la derogación del DNU, la Ley Ómnibus, el paquete económico de Luis Caputo y el protocolo represivo de Patricia Bullrich.

Con la convicción de que la organización vecinal es una herramienta de resistencia, la Plaza Almagro se consolida como un espacio de encuentro político, cultural y social, sumándose a la red de asambleas que crecen en toda la Ciudad como respuesta colectiva frente a las políticas de ajuste.

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