lunes, agosto 8

Meter bala no es gratis

 

El futbolista que había ido a jugar al club del ascenso Barracas Central, Lucas González, falleció luego de haber sido una nueva víctima de la Policía de la Ciudad, que actuó de civil, en un auto sin identificación y exenta de motivo alguno.

Sus familiares denunciaron que los efectivos “tiraron a matar” y que “plantaron” un arma de fuego para simular un enfrentamiento, que como tal nunca existió.

“Ellos fueron a entrenar y cuando salen los intercepta un auto, que no tiene identificación de nada, se bajan tres personas apuntándoles y ellos se escapan, y ellos (los policías) arrancan a los tiros”, relató el padre del joven que conducía el auto donde viajaba Lucas González, baleado por la Policía de la Ciudad y fallecido en las últimas horas.

La hipótesis del “tiroteo” ya fue descartada y de lo que se habla es de un presunto caso de “gatillo fácil”, una práctica que en la Ciudad de Buenos Aires ya se llevó puestas varias vidas desde la creación de la Policía de la Ciudad en el 2016 bajo este gobierno porteño que encabeza Horacio Rodríguez Larreta.

Las versiones sobre los hechos

Lucas González viajaba con tres amigos en un Volkswagen Suran azul y se detuvieron en un kiosco sobre la calle Luzuriaga, en el barrio Barracas, cuando fueron interceptados por estos policías de civil que, según su versión, creyeron que iban a cometer un robo.

Dijeron que los jóvenes se negaron a ser identificados y que así comenzó una persecución se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel, donde el futbolista fue hallado herido de dos tiros en la cabeza en el asiento del acompañante. Dos de sus amigos fueron detenidos y un tercero escapó, aunque más tarde se presentó en sede policial con su madre y quedó aprehendido.

Las familias de estos jóvenes rechazaron la versión policial y aseguraron que no habían cometido ningún delito y que acaban de salir de un entrenamiento, ya que se habían ido a probar a las divisiones inferiores de Barracas Central.

La vanguardia no es así

Esta fuerza policial había sido definida como un cuerpo de vanguardia entre lo tecnológico y humano, pero con este tipo de casos nada de ello ocurre.  No pasó por alto la declaración del propio Jefe de Gobierno porteño, quien lamentó la “muerte” de Lucas obviando el accionar policial irresponsable que la precedió.

En sus redes sociales el mandamás de Uspallata planteó: “La muerte de Lucas es una pérdida irreparable y me siento profundamente dolido. Les hago llegar mi más sentido pésame a sus padres, familia y amigos. Seremos inflexibles con los policías que actúen fuera de ley”.

En cambio, el recientemente electo diputado nacional Leandro Santoro fue a fondo con el tema y planteó: “Policías de civil le disparan a la cabeza a un pibe de 17 años y lo matan. El gatillo fácil es uno de los peores crímenes porque lo comete el Estado que te tiene que cuidar. Alentar la idea de ‘meter bala’ no es gratis. Paremos con la violencia. Justicia para Lucas”.

En el día de hoy se organizó una misa en memoria de González, en la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé (Osvaldo Cruz al 3400) donde se leyó un documento del Equipo de Sacerdotes para las Villas y Barrios Populares de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires en repudio por lo sucedido y exigiendo justicia.

También se dio a conocer la noticia los tres efectivos de la Policía de la Ciudad que participaron del hecho fueron apartados de las tareas operativas en la fuerza y se les inició un sumario administrativo.

Ellos son el inspector Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas y formaban formaban parte de la Brigada de Investigaciones de la Comisaría Vecinal 4D.

Ph: Télam.-