
En octubre, el Festival de Tango de Boedo celebrará su décima edición con propuestas que combinan música, danza y poesía y buscan sostener la cultura independiente y promover nuevos artistas. Ya están abiertas las inscripciones a los certámenes.
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Se viene una nueva edición del Festival de Tango de Boedo y no es una más. El evento se prepara para atravesar su décima edición y tendrá actividades entre el 14 de octubre y el 1º de noviembre. La propuesta contará con certámenes de canto, baile y poesía, y habrá clases y espectáculos abiertos para los vecinos y vecinas del barrio.
Después de una década de actividad, sus organizadores entienden que uno de sus principales logros es haber construido una estructura capaz no sólo de sostenerse, sino también de acompañar a otros espacios culturales y educativos del barrio.
“La importancia que tiene el festival es que, después de 10 años, tiene espalda como para sostenerse en este contexto, lo que no es común para cualquier movida artística, cultural e independiente”, explica Gastón Ruiz, integrante de la organización. “Al principio, nosotros le pedíamos colaboración a las sedes y hoy podemos ofrecerle nosotros colaboración a las sedes”.
Por otra parte, el Festival de Tango de Boedo no se limita a reproducir el repertorio tradicional. Una de sus apuestas centrales pasa por abrir espacios para quienes están componiendo, escribiendo, cantando o bailando en el presente. Esa decisión atraviesa los tres certámenes que forman parte de la propuesta: canto, baile y Poetango.
En el certamen de canto, que tendrá su cuarta edición, la consigna es explícita: el repertorio debe estar compuesto exclusivamente por tangos nuevos o del siglo XXI. La intención no es desplazar las obras tradicionales, sino generar un espacio para que las nuevas composiciones puedan encontrar intérpretes y público.
“Apostamos a nuestros colegas, artistas, que hoy en día están componiendo”, explica Ruiz. “Cada vez es más difícil componer algo, sacar un tema, mostrarlo, presentarlo en vivo. Entonces, de esta manera, nosotros ayudamos a que se conozca un repertorio distinto al que ya conocemos”, agrega.
El certamen de baile incorpora la misma búsqueda desde otro lugar. Las parejas compiten en la categoría “Tango Salón y Milonga” y las tandas incluyen un tango tradicional, un tango del siglo XXI y una milonga. La selección de las obras actuales implica, según Ruiz, un trabajo de curaduría que comienza mucho antes de que los bailarines lleguen a la pista.
La tercera propuesta es Poetango, un certamen literario que busca estimular una renovación de la poética tanguera. Las bases de la convocatoria plantean recuperar la capacidad histórica del tango para expresar transformaciones sociales, pero trasladándola al lenguaje y las experiencias del presente.
Para el organizador, registrar esas expresiones no implica necesariamente una mirada pesimista. “No se trata de ser pesimista, ni de resaltar que está todo mal, sino de resaltar qué es lo que pasa, no olvidarnos de lo que tenemos que ver”, sostiene.
La identidad del festival se vincula con una concepción amplia del patrimonio cultural. La música, la danza, la poesía, las celebraciones y los espacios de encuentro forman parte de una trama que, en el caso del tango, tiene una relación histórica con la Ciudad y particularmente con Boedo.
Desde esa perspectiva, el festival busca que la participación no quede restringida a quienes ya forman parte del circuito tanguero. La programación incluye clases abiertas, espectáculos y certámenes, con la intención de acercar diferentes formas de participación.
“El festival tiene eso. Vamos a buscar que haya clases abiertas, vamos a buscar que haya nuevas sedes, que haya tango accesible a la gente del barrio, que haya música, baile para el que quiera ir a bailar; el que necesita mostrarse como cantante, como bailarín, tiene los certámenes, los escenarios”, afirma Ruiz.
El festival llega a su décima edición en un contexto que, para sus organizadores, vuelve todavía más relevante la continuidad de los espacios culturales independientes. La organización plantea que sostener una actividad de estas características requiere años de trabajo, inversión y capacidad para asumir riesgos.
“Hoy sostener estas movidas es indispensable, porque si dependemos de lo que se genere a nivel estatal, no va a pasar. Lo tenemos que hacer nosotros, lo tenemos que hacer después de 10 años sosteniendo, después de 10 años apostando y arriesgando”, resume Ruiz.
El certamen de canto tendrá su instancia clasificatoria el miércoles 14 de octubre a las 19 en Bien Bohemio y el certamen de baile tendrá su clasificación el sábado 31 de octubre a las 16.30 en el Julián Centeya.
Por su parte, Poetango mantiene inscripción gratuita y abierta. Los poemas deberán estar vinculados con la renovación de la poética tanguera y podrán incorporar lunfardo y expresiones actuales. Los textos seleccionados formarán parte de una antología y los ganadores serán anunciados durante el festival.
Los formularios de inscripción y las bases y condiciones de los tres certámenes se encuentran disponibles en Festival Tango Boedo.
Foto: Festival de Tango de Boedo.
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Redactor de www.tintasdeboedo.com.ar
