jueves, junio 30

Una pasión sin edad

 

Todos los martes, jueves y sábados a puro zapateo y zarandeo el taller de folklore dice presente en Boedo. Rosa María Yusek es vecina y profesora de danzas folklóricas. Desde finales del año 2020 da talleres a la gorra en Plaza Boedo y en la peatonal que se arma los días sábados en Av. Boedo y Carlos Calvo.

Luego de los meses más difíciles de la pandemia, Rosa María Yusek pidió autorización en la Comuna N° 5 para comenzar con el taller, al ser un lugar al aire libre, los riesgos eras muy bajos y podían tener nuevamente un lugar de encuentro y baile.

Las primeras personas que se acercaron fueron jubiladas y jubilados del centro de jubilados Para Vivir Mejor, donde daba clases. Al ser un lugar público se fueron acercando personas de todas las edades. “En la plaza se acercan muchos chicos de 10-12 años. Les doy la tarea para que aprendan el paso básico, y luego vuelvan. Una de las chicas se acercó y baila con nosotros”, comenta Rosa en diálogo con TdB.

Las danzas que bailan son variadas, practican gato, triunfo, zamba, escondido, chacarera, cielito porteño, cielito de la patria, entre otras. “Todas las semanas vamos enganchando una danza más, luego se vuelve a repetir, siempre volvemos sobre los temas para remarcar”, agrega la vecina.

Al preguntarle sobre la importancia de fomentar las danzas folklóricas, Rosa responde que “es importante porque hoy en día das clases gratis en algún lugar o pasas la gorra, porque la gente no puede pagar una cuota, y es muy importante fomentar la nuestra cultura, es mucho más que el dinero que se pueda recaudar. El dinero es más para comprar los pañuelos, los equipos de música y que me quede algo. A mis alumnos les digo que aunque no tengan no dejen de venir, mientras vengan y se mantengan activos, se despejen la mente y aprenden. Una vez que se enamoran del folklore es muy difícil que lo dejen”.

Cada danza tiene su historia y para quien le gusta encontrará en Rosa una docente con vocación de contarla: “La zamba es una danza de seducción en donde el hombre trata de enamorar a la mujer. El hombre no toca a la mujer, su pañuelo es la extensión de su mano, el pañuelo es el que habla. La mujer con el pañuelo también le contesta”.

Los sábados en la Avenida Boedo la gente va a bailar, Rosa con un micrófono va cantando la coreografía. El espectáculo se completa con vecinas y vecinos espectadores que llevan su banquito para compartir el sábado. Aquí una recomendación para bailarines, llevar zapatos de suela para que no te frene porque el asfalto es muy diferente al piso de cerámica.

Rosa es un ejemplo de que la pasión no tiene edad. De joven estudió para instructora de danzas folklóricas, luego se casó, tuvo hijos y atendía un negocio.

Al fallecer el padre de sus hijos, y sus hijos crecer e irse de su casa, retomó los estudios y se recibió de profesora en danzas folklóricas justo antes de comenzar la pandemia.

Los martes y jueves arrancan a las 17:30 horas en Carlos Calvo 3307, cerca de la calesita. Los sábados desde las 16 horas están en Av. Boedo  y Carlos Calvo. Solo se suspende por lluvia.