viernes, mayo 20

“A seguir trabajando para que nos den bola”

 

El Parque de la Estación es un testimonio de lo que la lucha vecinal puede conseguir. Charlamos con Miguel Germino, autor del libro “El Parque de la Estación. En su entorno de Balvanera, Once y Almagro”, en donde cuenta la historia del reclamo vecinal para obtener el espacio verde y lo que todavía queda por delante para que se cumpla el proyecto del parque en su totalidad.

“El Parque de la Estación. En su entorno de Balvanera, Once y Almagro” cuenta la historia del proyecto realizado por los vecinos y vecinas de la zona para lograr tener un espacio verde en el barrio y recuperar lugares abandonados en la zona y repasa la historia de unos terrenos marcados por el paso del ferrocarril.

Un trabajo colectivo que siguen llevando a cabo y que, a pesar de los años, se mantiene firme y atravesando las barreras que aparecen. Hablamos con el autor del libro, Miguel Germino, periodista y uno de los vecinos que participa de la lucha por el parque, para conocer los detalles de esta historia.

Tintas de Boedo: ¿Cómo empezó esta iniciativa vecinal?

Miguel Germino: Este proyecto del Parque de la Estación nació hace 21 años por un grupo de vecinos que estábamos interesados en conseguir una mejor calidad de vida, por lo que comenzamos a buscar un sitio donde lograr que se establezca un parque. Vimos la posibilidad en esos terrenos aledaños del ferrocarril que estaban semi abandonados. Entonces, comenzamos a gestionar a través de cartas, un proyecto que se presentó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que no salió pero que sembró las bases para que en un futuro sí saliera, casi 17 años más tarde. En todos estos años hicimos entrevistas, hicimos petitorios, golpeamos puertas, nos reunimos en distintas organizaciones barriales. Nosotros seguimos trabajando, seguimos reclamando, seguimos reuniéndonos y seguimos apostando a que haya un parque en esos terrenos.

TdB: ¿Cómo lograron que avanzara la cuestión?

MG: Allá por el año 2005 al no conseguir la posibilidad del parque, tomamos esos terrenos que eran una playa de estacionamiento del ferrocarril y construimos una plaza que la llamamos la Plaza del Mientras Tanto. La trabajamos, pintamos, hicimos colectas para conseguir tierra, arbustos, árboles, plantas, flores, y fuimos creciendo. Nosotros teníamos que ocuparnos de todo, del riego, del cuidado, porque era una especie de baldío. Logramos que nos donaran bancos, juegos y así se creó esta placita. Mientras esperábamos el Parque de la Estación, nosotros gestionábamos esta plaza. Con el tiempo, en ese lugar que era la Plaza del Mientras Tanto, la Legislatura logró que se hiciera factible la Plaza Fumarola, en honor a un vecino del barrio y militante social. Nosotros creímos oportuno ponerle su nombre porque fue uno de los primeros represaliados en la época de la Triple A. Él fue asesinado en Ezeiza. Era un vecino del barrio muy querido por todos.

TdB: ¿Cómo reaccionó el Gobierno de la Ciudad ante esta situación?

MG: Después, este espacio se judicializó y empezó a tenerlo bajo control el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como plaza. Pero ahí conseguimos un pedacito de espacio verde que era un cuarto de manzana. Nosotros continuamos trabajando por más, porque queríamos que se hiciera lo del Parque de la Estación. Seguimos trabajando, hicimos muchas asambleas barriales y pudimos lograr que un legislador tomara el asunto y empezara a trabajar para que se concretara el Parque de la Estación. Ese legislador era Carlos Tomada, que empezó a mover los papeles con el apoyo nuestro. Presentamos más de cien cartas a funcionarios. Con el tiempo se dio algo que se puede decir hoy que es inédito, que es que se logró que sobre 60 legisladores, 58 votaran por el parque. Nació así el Parque de la Estación en 2016. La ley establecía que el parque tenía que tener una parte sur y una parte norte y que iban a estar unidas por un puente por encima del ferrocarril. La parte norte fue la que se inauguró primero. En esa parte hay un galpón del ferrocarril que tiene 200 metros de largo por 16 de ancho, donde se pueden hacer miles de actividades. Pero todavía falta que se haga la parte sur.

TdB: ¿Qué pasó con el espacio verde con la llegada de la pandemia?

MG: Con la pandemia se frenó la construcción de lo que era la segunda etapa del parque, que era toda la parte sur, o sea Bartolomé Mitre desde Anchorena hasta el puente. Todo ese sector quedó en suspenso. Ahora estamos luchando para que se consiga esa segunda etapa. Estamos luchando para que se hagan juegos. El Gobierno de la Ciudad no quiere poner un peso, nunca nos dieron presupuesto. Los vecinos parece que estamos pintados y fuimos nosotros los que proyectamos esa plaza.

TdB: ¿Por qué te pareció importante abordar esta historia en un libro?

MG: El libro nació justamente porque queríamos documentar esto. El libro tiene tres partes fundamentales: una parte que tiene todas las actividades que hicimos en todos estos años y los distintos movimientos que existen en el barrio. La otra parte es la fotográfica, en donde hay muchísimas fotografías de toda la parte histórica, cómo se fueron desarrollando las actividades, la lucha, los actos que hicimos en la Plaza del Mientras Tanto, actividades para recaudar fondos para comprar árboles. La tercera parte del libro son todas las entrevistas escritas que hicimos con medios. En el libro se comenta todo eso pero no tiene fin porque el Parque de la Estación no se terminó de construir.

TdB: ¿Cómo continúa esta historia entonces?

MG: Nosotros vamos a seguir trabajando para que nos den bola, para conseguir que funcione la Mesa de Trabajo y Consenso y para conseguir que se haga la otra parte del parque que es la de Bartolomé Mitre. También, en otra de las grandes actividades que hicimos, los vecinos logramos que se colocara una placa en honor a las Abuelas de Plaza de Mayo porque ellas nacieron en el barrio de Balvanera, tenían su sede en la calle Corrientes y Agüero, después se mudaron. Nosotros las homenajeamos con esta placa que se construyó en la Escuela de Cerámica y se colocó en el parque.

TdB: ¿Cuál es el valor de dejar testimonio de esta lucha vecinal?

MG: En el libro lo decimos. No existe en la Ciudad de Buenos Aires ningún parque que tenga una ley y el nuestro sí. Es un parque que tiene una ley que establece cómo funcionará y quiénes son los que lo administran. Así que es realmente muy doloroso esto. No existen antecedentes de que los parques sean administrados por los vecinos. A los parques los administra el Gobierno de la Ciudad. Esto fue una revolución en cuanto al tratamiento de los espacios verdes y para los vecinos fue muy importante. Pero si no se cumple la ley es difícil trabajar. No nos dan presupuesto y hace dos años que estamos haciendo reuniones virtuales por vía Zoom y es un poco difícil, complicado. No es lo mismo que estar personalmente. Es lo que tenemos y lo que estamos haciendo. Nosotros apostamos que a la larga los vecinos logremos que se cumpla lo que dice la ley, que es una ley que tiene una administración vecinal a través de la mesa de trabajo y consenso,  con un administrador y con el acceso de todos los vecinos al espacio donde se pueden realizar actividades de todo tipo. Puede haber teatro, puede haber cine, pueden hacer ejercicios los chicos de las escuelas, puede haber una biblioteca.